El 100% de lo que recaudemos con estos anuncios lo dedicaremos a fines relacionados con la adopción

lunes, abril 30, 2012

Atrévete y confía en ti mismo!!!

Atrévete y confía en ti mismo!!!

Somo padres y adultos, y en muchos casos cuesta entender por qué nuestros hijos en edad pre y adolescente les cuesta tanto hacer cosas que para nosotros son tan evidentes, y sufrimos pensando en lo que ellos deben sufrir y en las cosas que se pierden por esa falta de iniciativa, por ése miedo a hacer el ridículo, por esa falta de confianza en sí mismos.

Pero olvidamos precisamente éso, que nosotros somos sus padres, que hemos vivido muchas experiencias entre las que ha habido esa misma falta de iniciativa cuando éramos como ellos, y que también ésas actitudes tan "desastrosas" desde nuestra perspectiva ahora nos ayudaron en su momento a ser lo que ahora somos, y que por tanto ellos también tienen que pasarlas.

Creo que los padres tenemos una sola misión en la vida con nuestros hijos : hacer que tengan suficiente confianza en sí mismos como para conseguir , su algún día lo desean, todo lo que se propongan, y la verdad, es una tarea árdua y difícil , sobretodo porque se trata de una carrera de largo recorrido


Dice Punset que "la felicidad es la ausencia de miedo" y he visto hoy este video que refleja perfectamente cómo debemos abordar aquellas situaciones que nos paralizan y nos impiden ser felices, y que creo que es excelente para compartir con nuestros hijos cuando vemos que les cuesta tanto dar ése paso ahora ya tan trivial para nosotros.








jueves, abril 26, 2012

El oficio de ser madre

Me ha llegado este video que me ha emocionado, aunque yo soy de lagrima fácil, y he querido compartirlo.

Y es que esto de ser padres es una carrera de largo recorrido, y como me dijo un amigo : "La gente no vale por las veces que se cae, sino por las veces que se levanta", aunque en este video a lo mejor falta un poco de fracaso, pero aun así es muy emotivo


martes, abril 24, 2012

Compartir, ésa es la clave



Desde que me casé, pues yo soy de los que me casé antes de vivir en pareja, y además por la iglesia, y de momento puedo decir que estamos contentos, que cuando hice los cursos prematrimoniales nos dijeron una cosa que me gustó y me llamó tanto la atención, que nunca he dejado de tenerla en cuenta.

Se trata de compartir, y es que cuando decides vivir con alguien , lo que tienes que tener muy claro es que lo que decides es compartir tu vida, y éso significa dar y recibir, pero sobretodo compartir aquéllo que haces con otro, porque éso es lo que de verdad le da un sentido.

El tema es fuerte, lo reconozco, pues uno lo primero que piensa cuando lee este post, a parte de que puede tratarse de una cursilada abominable, es que "entonces, antes de tener alguien con quien compartir las cosas, ¿qué pasaba?, ¿qué no tenía sentido lo que hacía yo solo?" y la respuesta es "Claro que tenía sentido.........,  pero menos".

No sé si muchos de vosotros tenéis la mala suerte de viajar por trabajo, y digo mala suerte, porque en mi caso no hay nada más desolador ni aburrido que estar un sitio maravilloso, visitando un lugar emblemático, pero sin poder compartirlo con tus seres queridos.

Claro que es agradable estar allí, pero sin poderlo compartir, se queda tan descafeinado, como incompleto. Y sino fijáos en lo que hacen muchas personas cuando están disfrutando de algo que les gusta de verdad (una película, un paisaje, un restaurante, una fiesta, ...) : que cogen el teléfono y llaman a alguien para explicárselo, o hacen una foto y la envían, o se lo comentan al de al lado, o se lamentan de que él o ella no esté allí para verlo , para vivirlo, en resumen, para compartirlo, porque éso amplifica el sentido de las cosas que hacemos.

Y ¿qué os imagináis que piensa la persona que ha sido escogida para compartirlo? pues que está encantada y éso la une todavía más a su pareja, amigo, hermano, padre, madre, abuelo, primo o lo que sea.

Hay una película de Almodóvar "Hable con ella" que hace de este tema el eje principal, y lo trata francamente bien y con mucha poesía.Es muy recomendable

¿Y por qué explico este rollo? pues sencillamente, porque siguiendo con esta tónica de ir aplicando el compartir con los seres queridos las cosas, una norma en mi vida, con el tiempo me he ido dando cuenta que con los hijos me pasa lo mismo, y a ellos les enriquece muchísimo que sus padres compartan con ellos sus aficiones, sus ideas, sus películas, sus libros, etc...

Ya se van haciendo mayores y empiezan a tener cosas de verdad "valiosas" que desean compartir y que debemos trabajar con ellos para que puedan hacerlo con la máxima confianza. Obviamente no todo van a poder compartirlo con nosotros, pero enseñarles el valor que tiene poder compartir, y como ello multiplica el sentido de las cosas es una maravillosa terapia para fortalecer nuestra relación con ellos.

Compartiendo, damos, y cuando los demás reciben, se abren y también nos dan, y ésto genera un círculo vicioso muy positivo que debemos trabajar día a día para acercarnos más a ellos y fortalecer nuestra confianza y su autoestima.

Hay muchos ejemplos de cosas que podemos compartir con nuestros hijos, por ejemplo leyendo los mismos libros que les toca leer en el colegio o que sencillamente han escogido ellos, compartiendo experiencias , deportes, aficiones, películas, y todo aquello que creamos que podemos tener en común, o no, pero que lo importante es precisamente éso, compartirlo.

martes, marzo 06, 2012

Niños desafiantes

Este artículo lo hemos extraído del periódico de la adopción de Adoptantis, al que podéis subscribiros enviando un email a adoptantis@hotmail.com.

En este artículo, escrito desde una perspectiva bastante técnica, la autora nos habla de los motivos que pueden llevar a que existan niños con comportamientos agresivos, de mala conducta y desafiantes.

Es verdad que a mi también me molesta lo fácil que es en algunos casos para muchos profesionales ponerle a un niño conflictivo la etiqueta de TDA o TDAH y de ésa manera tener una excusa para medicarlo y resolver en primera instancia su comportamiento, pero sin tener en cuenta que lo que estamos haciendo es tapar burdamente una actitud que tiene unos motivos que nunca podremos desvelar.

Igual que sugiere la autora, creo que todo comportamiento tiene un motivo más cultural, social y de educación que en cambio de tipo neurológico o físico, sin descartar obviamente que hay un pequeño porcentaje de este último grupo, pero siempre teniendo en cuenta que se trata de una minoría.

Es largo pero para aquéllos que se encuentren en situaciones similares, les puede ser de utilidad, sobretodo para saber que hay en la mayoría de los casos unas causas, y que sólo conociéndolas es como podemos trabajar para arreglar nuestras vidas y las de nuestros hijos.

Como siempre, la autora nos recuerda que si hemos decidido ser padres es porque debemos actuar como tales, pues en muchos casos, este comportamiento es debido a una falta de figuras que ejerzan como padres que geneen confianza en su entorno y permitan que se relajen crezca su confianza.

Otros artículos relacionados :

Adaptacion. Adolescencia. Niños estresados

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Son esos niños a los que se atribuía “mala conducta” o “mala educación”; hoy algunos los rotulan como “trastorno negativista desafiante” o “trastorno oposicionista”. La autora sostiene que esa conducta “abarca problemáticas muy diferentes”, y la vincula con determinaciones familiares y sociales.

“Alan tiene siete años. No respeta las reglas de la escuela, contradice a la maestra, desafía a las autoridades. Debe tener un problema orgánico. ¿No necesitará medicación?” “Pedro tiene cuatro años; discute todo lo que se le dice, se pelea con los otros chicos y se enoja cuando se lo reta. Se tira al suelo cuando se le niega algo que quiere. Nos dijeron que consultemos a un neurólogo.” “Juan tiene cinco años. Se niega a hacer lo que se le pide, dice a los gritos que no quiere obedecer y trata de imponer su voluntad todo el tiempo. Lo retamos, le pegamos y le ponemos penitencias, pero cada vez es peor. ¿Qué podemos hacer?” Y una escena en la calle: La mamá: “Cuando hablo con otro adulto no me interrumpas”. El nene, de cinco años (en el mismo tono de voz autoritario): “Y vos contestame cuando yo te hago una pregunta”. La mamá: “Me estás desafiando”. El niño: “Y vos me estás desafiando a mí”.

Son niños a los que antes se les adjudicaba “mala conducta” o “mala educación”. Algunos de estos niños fueron rotulados por diversos profesionales como “síndrome de déficit de atención con hiperactividad”. Otros, como “trastorno negativista desafiante” o “trastorno oposicionista desafiante”, una nueva clasificación que circula por los ámbitos de la salud y la educación. Otro “trastorno de época” con una supuesta “solución” de época. Así, algunos niños a los que se les pone este sello son medicados con antipsicóticos en dosis leves, para mejorar su conducta.

Nuevamente, como en el caso del trastorno por déficit de atención, nos encontramos con la descripción de una conducta frecuente en nuestra cultura, frente a la cual se arma una clasificación psiquiátrica y se supone un remedio mágico. Por consiguiente, es una nominación que suele abarcar patologías y problemáticas muy diferentes. Desde las respuestas impulsivas y agresivas de un niño que siente que su psiquismo estalla frente a las exigencias del mundo, hasta las dificultades de otro que no tolera las normas: todos son ubicados del mismo modo. A la vez, es frecuente que estos niños susciten la hostilidad de los adultos. Es decir, no se lo piensa como una conducta que suscita preguntas, que dice algo, sino como algo a acallar. Consideradas como un cuadro psicopatológico o como respuesta a una educación permisiva, las conductas de los niños que se oponen a las reglas escolares y familiares se piensan como algo a silenciar más que como un llamado a escuchar.

Pero el comportamiento transgresor y desafiante de los niños de hoy no tiene que ver necesariamente con una falta de castigos o con actitudes demasiado permisivas de los padres. Sucede que los adultos presentan dificultades para sostener las diferencias niño-adulto, no pueden ser garantes de un futuro mejor y esperan que los niños los sostengan narcisísticamente. Así, generan actitudes y respuestas frente a las que luego se violentan. A estos niños se los ha imbuido de un poder omnímodo. Son los mismos adultos los que los han convencido de que son seres poderosos, de que deben cumplir ya con todo lo esperado y de que este cumplimiento les traerá satisfacciones inmediatas.

¿A qué se oponen los niños? ¿A qué se niegan? ¿Qué desafío está en juego? ¿Qué nos están diciendo con tanto “negativismo”? Es frecuente que los niños de hoy traten a los adultos como pares e intenten imponer su voluntad a toda costa. Pero hay determinaciones sociales, familiares e individuales que debemos tener en cuenta en la producción de estas conductas, que suelen denunciar dificultades en la estructuración narcisista.

Al considerar el comportamiento como algo estático, un trastorno que el niño trae y que es atemporal, no se toma en cuenta su sufrimiento. Estos niños, a su vez, suelen desmentir el dolor, justamente porque suponen que tienen que funcionar como poderosos y que si se muestran débiles quedan a merced de un tirano. Generalmente son sancionados, castigados, expulsados, lo que refuerza la idea de un mundo hostil y arbitrario.

Lo que aparece como conducta oposicionista-desafiante o negativista-desafiante puede responder a múltiples determinaciones, en las cuales tienen peso tanto el medio social como el familiar, así como el modo particular en que ese niño tramita sus vivencias.

Algunos niños no hay podido constituir ligazones que operen como inhibidoras del desborde pulsional y quedan a merced de la insistencia pulsional en una pura descarga. El otro fracasa como aquel que contiene y calma y el niño queda solo en un estado de enfrentamiento con todos, suponiendo que los otros son causa de su malestar. Esto suele confundirse con un funcionamiento “oposicionista”.

Así, un niño de diez años que insultaba a las maestras, le pegaba a la madre, totalmente desbordado por cualquier situación en la que tuviera que esperar su turno o ceder frente a otro, fue diagnosticado como trastorno negativista desafiante. En ese diagnóstico primó una idea de clasificar, sin dar cuenta de los mecanismos productores de sus desbordes. Estos se desencadenaban cuando aparecía una situación en la que se le presentificaba la idea de ser aniquilado o expulsado violentamente por el otro, lo cual lo llevaba a estados de desesperación donde las urgencias se transformaban en irrefrenables. La desesperación se incrementaba en el vínculo con adultos que se ubicaban como impotentes frente a los ataques del niño.

Oposición o dependencia

En tanto el niño teme depender del otro porque no lo considera seguro y supone que va a quedar a merced de él, de sus idas y venidas, el mostrarse autosuficiente y negarse a obedecerlo puede ser el modo en que intenta sostener un armado narcisista precario. En algunos niños, dominar al otro, someterlo a la propia voluntad, parece ser la única satisfacción posible. Ya no es la satisfacción erótica en el vínculo con el otro, el placer en la realización del deseo, sino el placer en el dominio del otro como objeto. Hay niños que se unifican en el “no” como modo de ser, como protección, porque si no se sienten arrasados por el avance intrusivo del otro. La dificultad radica en que pierden la percepción de sus deseos (algunos no la tuvieron nunca) y lo único que desean es oponerse al deseo del otro (lo que delata la dependencia). Al abroquelarse en el “no”, éste funciona como organizador que les permite sostenerse como diferentes.

Este funcionamiento suele traer dificultades para sublimar. Así, en lugar del juego o de actividades creativas estos niños buscan el poder por sobre todas las cosas. Ser el jefe de la banda es lo único importante.

El “no” formulado como “no quiero” implica tanto la posibilidad de poner coto al avasallamiento del otro como de reafirmar la autonomía. Los padres de un niño de cuatro años consultaron porque el chico regulaba todos los movimientos de la casa. Si él se oponía, no podían salir a pasear o a comer afuera: cuando no se hacía lo que él quería, respondía con escándalos. Podermos preguntarnos: ¿qué quería? Quizá dominar a los otros para no darse cuenta de que eran personas autónomas, separadas de él, situación que, cuando se hacía evidente, le acarreaba muchísimo sufrimiento. A la vez, estos padres se ubicaban en una lucha de poder con el niño, repitiendo con él la batalla cotidiana con un mundo vivido como demasiado exigente.

Depender de otro supone que uno puede perderlo. Estos niños intentan desmentir toda dependencia para evitar toda pérdida. Puede ocurrir que un niño tenga terror al abandono y desmienta por eso la necesidad de ese otro. Pero el resultado es que el objeto se le torna incontrolable, la separación no puede ser eternamente desmentida y permanentemente reciben heridas insoportables, en tanto esperan una fusión imposible.

Así, un niño que, por pegar a los otros niños y desafiar a los docentes, estaba a punto de ser expulsado del jardín de infantes, trae a las sesiones su sensación de injusticia, de no ser escuchado por los maestros, de quedar como culpable de todas las situaciones de un modo arbitrario. Está muy enojado con el mundo. Le propongo jugar a que él es el psicólogo. Acepta y juego a ser una niña que les pega a todos y a la que retan todo el tiempo. Yo voy diciendo lo que siento, lo injustos que son conmigo, cómo ninguno me escucha y cómo me dejan sola, y él va pasando de ser un adulto implacable, que sólo me reta, a transformarse en un director de escuela que dice: “Yo te creo; voy a ir con vos al recreo a ver lo que pasa, y si te molestan yo te defiendo”. Esta variación de posición en el juego le permitió ir modificando su lugar en el jardín, sintiendo que los adultos podían escucharlo y defenderlo. Pudo empezar a mostrar sus miedos, sus debilidades, y soportar la indefensión frente a los adultos.

Muchas veces la desmentida de la dependencia está sostenida por los adultos, que ubican al niño como todopoderoso frente a adultos impotentes. Lo que podemos denominar “idealización de la infancia” es uno de los factores sociales que inciden en las dificultades de los niños de hoy.

Los padres de una niña de tres años afirmaban que la niña era “terrible” y que en la casa rompía todo. Al relatar un episodio en que la niña había roto la mesada de la cocina, le adjudicaban una fuerza que no tenía. De este modo, la niña quedaba entrampada entre un poder omnímodo y ser la culpable de todo lo que ocurría, cuando era obvio que la mesada estaba quebrada desde antes y ella sólo había puesto de manifiesto ese quiebre. La niña –curiosa, con un lenguaje muy desarrollado y un excelente nivel de juego dramático– no obedecía y se enojaba frente a cualquier negativa a sus deseos. ¿Cómo iba a obedecer a adultos que se mostraban más débiles que ella? Una consecuencia era la confusión respecto de sus propias posibilidades y un estado de desesperación, del que intentaba salir a través del desafío.

Beatriz Janin

Directora de la Carrera de Posgrado de Psicoanálisis con Niños, APBA-UCES.

Texto extractado del libro El sufrimiento psíquico en los niños. Psicopatología infantil y constitución subjetiva (Editorial Noveduc)

miércoles, febrero 08, 2012

Aprender a desconectar


Son muchas las quejas y preocupaciones que oigo de muchos padres acerca del abuso que nuestros hijos hacen de las nuevas tecnologías, a medida que van creciendo.


Nos resulta en muchos casos incomprensible el uso que hacen tan masivo de estos instrumentos para conversar y relacionarse, y a veces nos parece que es hasta enfermizo, y cómo no, nos preocupa.

Des de mi punto de vista, soy un gran defensor de las nuevas tecnologías para fomentar la relación, pues hay muchas personas que les resulta más fácil entablar una conversación con alguien poco conocido a través de las nuevas tecnologías, que directamente, por lo que también hay que entender que tienen una parte muy positiva, pues a partir de aquí puede generarse una confianza que permita generar posteriormente una relación presencial.

Obviamente, el problema , como todo en esta vida, es cuando se pierde el equilibrio y el uso de estas herramientas se vuelve obsesivo, o simplemente nos hacer perder de vista que hay también otras herramientas para comunicarnos como el mirarnos a la cara, conversar con un grupo de amigos, o simplemente tocarnos, abrazarnos o acariciarnos.

Quizá sea por comodidad, por facilidad o simplemente por aburrimiento, que estas tecnologías se adoptan con tanta facilidad y entusiasmo por los más jóvenes, pero una asignatura pendiente que tenemos los padres de hoy en día, a parte de integrarnos en estas tecnologías que los que no lo hayáis hecho debéis ponerlo como una prioridad en vuestra agenda, es también la de ayudar a nuestros hijos a que aprendan a hacer un uso controlado de estas geniales herramientas de comunicación.

Dejo un vídeo que me ha encantado y que nos engloba a todos , padres e hijos, y que nos enseña lo que nos podemos llegar a perder cuando abusamos del uso de estas tecnologías.

Me gustaría también encontrar un vídeo que nos explicase lo que nos perdemos los padres que no estamos integrados a ellas, pero sé que éso va a ser más difícil.

jueves, febrero 02, 2012

Si algún día el mundo fuera así .....

Un video que me ha llegado a través del twitter y que me ha dejado impresionado.


Muy recomendable para compartir con la familia, pues anima a todos a hacer algo además de cuidarnos de nosotros mismos.

Además es uno de ésos planos secuencia de más de 4' que siempre me han apasionado.

jueves, octubre 20, 2011

De verdad, ¿siempre ha sido así?


Hoy he recibido un email de la abuela de mis hijos con estas cuatro frases, y he de reconocer que cuando he sabido el desenlace me ha sentado bastante bien.


El powerpoint empieza así :

El médico inglés Ronald Gibson comenzó una conferencia sobre conflictos generacionales citando cuatro frases:

1. Nuestra juventud gusta del lujo y es maleducada, no hace caso a las autoridades y no tiene el mayor respeto por los mayores de edad. Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos. No se ponen de pie cuando una persona anciana entra. Responden a sus padres
y son simplemente malos.

2. Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder. Porque esta juventud es insoportable, desenfrenada y simplemente horrible.

3. Nuestro mundo llegó a su punto crítico. Los hijos ya no escuchan a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos.

4. Esta juventud esta malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura.

Después de estas cuatro citas, quedó muy satisfecho con la aprobación que los asistentes a la conferencia daban a cada una de las frases dichas, entonces se propuso a revelar las fuentes :

1. La primera frase es de Sócrates (470-399 a.C.)

2. La segunda frase es de Hesíodo (720 a.C.)

3. La tercera frase es de un sacerdote del año 2000 antes de Cristo.

4. La cuarta frase estaba escrita en un vaso de arcilla descubierto en las ruinas de Babilonia (actual Bagdad) y con más de 4000 años de existencia.

Luego de un breve silencio mientras miraba a los ojos a los integrantes de la audiencia, finalmente dijo:

Padres y madres de familia: relájense, pues siempre ha sido así.

Bueno, esto ayuda no?

lunes, junio 20, 2011

Fracaso escolar. Cuáles son los motivos?

Adolescencia.

FRACASO ESCOLAR, suena un poco fuerte ¿verdad?, pero cuántos de nosotros nos encontramos con unos hijos que sin saber por qué, no acaban de dar la talla que nosotros creemos que pueden dar en sus estudios?

En este caso me ha llegado a la bandeja de entrada un artículo muy sencillo de un subscriptor del blog que una vez leído me ha ayudado a entender un poco algunos de los motivos que pueden explicar los resultados no tan convincentes de nuestros hijos en los estudios.

En resumen, hay que trabajar con ellos para ayudarles a crear un hábito de estudio; de lo contrario el cúmulo de malos resultados va minando su autoestima hasta que acaban convenciéndose de su incapacidad para abordar unos estudios más complejos.

Lo interesante es lo que siempre comentamos en nuestros artículos, y es que siempre hay esperanza.

Otros artículos relacionados :

Adopción. Postadopción. ¿Problemas en la escuela?



----- Inicio del artículo -------------

En la actualidad, un 25% de los alumnos no obtiene el título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria. Este problema dificulta las posibilidades formativas y profesionales de los hijos ¿Por qué se llega a esta situación? ¿Se puede solucionar? ¿Qué pueden hacer los padres?

La génesis de fracaso

Carlos tiene 17 años. Aprobó la Educación Primaria sin dificultades. Hacía los deberes. Atendía en clase y esto le bastaba. En primero de E.S.O. se matriculó en un Instituto. Cuando se acercaron las fechas de los exámenes se propuso empezar a estudiar. Procuró dedicar un día de estudio a cada asignatura. El sistema funcionó. Lo mismo hizo en segundo de la E.S.O., pero esta vez le quedaron dos suspensas en junio y las mismas en septiembre. La Junta de Evaluación, decidió que promocionara a tercero.

En tercero de E.S.O. y teniendo en cuenta la experiencia del curso anterior, se tomó “en serio” los estudios. ¡Hay que estudiar más!–se dijo-. Y el “estudiar más” se tradujo en preparar los exámenes con dos días de antelación. Además de estudiar toda la tarde, la víspera del examen se levantaba a las seis de la mañana para repasar. El resultado de la primera evaluación fueron siete suspensos. Su madre estaba muy preocupada. Su hijo siempre había ido aprobando y ahora suspendía nada más y nada menos que siete asignaturas. Además, su hijo –pensaba ella- ha preparado bien las asignaturas. ¡Esto es inexplicable! –se decía-. Carlos estaba muy desanimado. Quería abandonar los estudios. ¡No valgo! ¡Es muy difícil todo! ¡Me “mato” a estudiar y suspendo siete!

¿Cuál era el problema? La falta de hábito de estudio, principalmente. Carlos estaba acostumbrado a ”ir tirando”. Aprobaba estudiando durante los días previos a la evaluación. Tenía la impresión de que se esforzaba al máximo. Esto le llevó al desánimo, a pensar que no valía para estudiar. Como no se sentía capaz, estudió con desgana. La consecuencia fue que tuvo que repetir curso. En el curso siguiente mejoró algo. Pasó a cuarto de la E.S.O. con otras dos áreas suspensas, debido a que se había confiado. Pensó que aprobaría sin problemas, porque le “sonaba” todo.

Los resultados escolares no dependen exclusivamente de las capacidades, sino más bien del estudio constante y ordenado.

En cuarto de E.S.O. la situación no mejoró mucho, a pesar de que tenía un horario de estudio. Como consecuencia de su historia escolar no pudo obtener el ansiado título de Graduado en Educación Secundaria. Ahora sólo puede cursar un Programa de Garantía Social, ya que no tiene la edad necesaria (18 años) para matricularse en un Centro de Enseñanza de Adultos e intentar obtener la titulación de Secundaria Obligatoria. El camino a partir de este momento será más difícil que el anterior.

Este caso no es único. Quien más quien menos, conoce a otros estudiantes que, como Carlos, abandonan el sistema educativo sin pena ni gloria, a pesar de tener una capacidad suficiente y aún sobrada. El proceso puede resumirse desde el punto de vista del hijo o de la hija en:

  • No estudio hasta la víspera o dos días antes del examen.
  • Me doy el “atracón” y duermo “poco”.
  • Llego al examen “cansado” o “cansada”. La cabeza no me funciona (no se piensa por falta de sueño) Hacen preguntas que no sé.
  • Suspendo.
  • Me desanimo.
  • Pienso que no sirvo para estudiar. No confío en mis capacidades. Seguro que sigo suspendiendo haga lo que haga.
  • Mis padres no me conocen. No puedo aprobar.

En definitiva, se cumple a la letra lo que me comentó un compañero: “Lo difícil no es enseñar al que no sabe, sino al que no quiere”.

Otras causas

El fracaso escolar ha sido y sigue siendo uno de los temas “estrella” de la educación. Se han realizado muchos estudios y se han publicado infinidad de trabajos explicando el fenómeno y dando pautas para su resolución. La cuestión es compleja y no admite sólo una explicación – la falta de hábitos como en el caso de Carlos-. Además, cada hijo es diferente y sus circunstancias también. Sin embargo, los principales factores que influyen son:

  • La falta de hábitos de estudio unida a una mayor dificultad para realizar lo que cuesta esfuerzo, especialmente en la adolescencia.
  • Dificultades de comprensión lectora y bajo nivel léxico.
  • Problemas de atención y concentración.
  • Baja autoestima académica.
  • No saber organizarse a la hora de estudiar o de hacer las tareas.

Capacidad intelectual y fracaso

Con frecuencia, los padres y tutores recurren al Departamento de Orientación para que se les diga si su hijo o su alumno tiene algún problema cognitivo que le dificulte el poder aprobar las asignaturas. Su pretensión es conocer si los bajos resultados escolares son debidos a una escasa capacidad intelectual. Si el chico tiene una inteligencia dentro de la media, podrán decirle que no tiene disculpa para mejorar sus calificaciones.

La experiencia me va demostrando que salen adelante los alumnos o las alumnas que se esfuerzan, que trabaja. Aún recuerdo el caso de un alumno son un 140 de Cociente Intelectual –este sólo es un aspecto de la medición de la inteligencia- que no obtuvo el título de Graduado en Secundaria que abandonó los estudios a los 16 años. También he podido comprobar al realizar las pruebas psicopedagógicas para elaborar el Consejo Orientador de la E.S.O., cómo alumnos y alumnas con una capacidad intelectual muy limitada, no sólo aprobaban los cursos, sino que incluso en algunas áreas obtenían buenas calificaciones.

Por tanto, los resultados escolares no dependen exclusivamente de las capacidades, sino más bien del estudio constante y ordenado. En consecuencia, lo que los hijos necesitan es que se les ayude a adquirir hábitos de estudio de una forma progresiva. Se empieza por veinte minutos de estudio y se va aumentando poco a poco el tiempo hasta poder dedicar el tiempo necesario que cada asignatura necesita. Además, habrá que hacerles ver que se debe estudiar todos los días, aunque no haya examen. Así, poco a poco, llegarán a obtener las metas académicas que se propongan.


José Luis Díez Pascual: ecojoven@ecojoven.com
Profesor de Psicología y Pedagogía
Orientador Escolar

sábado, febrero 05, 2011

Adolescencia.Control parental en el ordenador. ¿Qué hacer?


Adolescencia, Consejos


Control parental en el ordenador, ¿qué hacer?

Nuestros hijos crecen, y con ello crecen las variables y las posibilidades de hacer cosas, que nos pueden gustar más o menos, o que pueden afectarlos en más o menos medida.

Un elemento con el que hemos tenido que lidiar algunos padres ha sido con la incorporación del ordenador en el colegio a partir de 1ero de ESO, y es que si antes al menos podíamos acogernos a la alternativa de tener un ordenador familiar en una zona abierta donde podíamos ver lo que hacían, ahora no tenemos esta posibilidad, pues resulta que les dan un ordenador en el colegio, ya que es su herramienta de estudio, y que además como es para estudiar, la tienen que utilizar solos en su cuarto, con total autonomía para que no les molesten.

Tengo que reconocer que yo siempre he pensado que a los hijos, si queremos que no hagan alguna cosa, es mejor no poner barreras, sino todo lo contrario, estimularlos y explicarles por qué no tienen que hacerlo, pero tengo que reconocer que el ordenador en la ESO me ha obligado a tomar otro tipo de medidas.

Nos encontramos por tanto ante la posibilidad de que nuestro hijo, mientras estudia, dedique sus horas de estudio para conectarse tranquilamente y sin ningún tipo de control al facebook, chatee con el messenger, o se conecte a alguna página con contenido para adultos que le ha dado algún listillo de la clase.

Por supuesto que ya hemos hablado con ellos para que no vean ésto o lo otro, les hemos recomendado la información que deben poner o no en su perfil, y hasta algunos nos hemos creado un perfil del facebook y nos hemos hecho amigos de ellos para conocer sus amistades y movimientos, pero ¿es suficiente? ¿no tenemos todos nosotros nuestras normas y obligaciones, pero la tentación a veces hace que nos las saltemos? y entonces, ¿qué nos hace pensar que ellos no hagan lo mismo? almenos están en todo su derecho!!!

Creo que además de actuar externamente y asesorando, debemos también tratar de actuar desde la óptica del control y la supervisión porque todavía muchos de ellos no están preparados para lo que hay en la red.

Hay que protegerlos para enseñarles poco a poco lo que pueden y no pueden hacer, la manera de administrarse el tiempo de estudio y el de ocio que comparten con el mismo ordenador, y involucrarnos en aprender de las herramientas y posibilidades de que disponen para enseñarles a aprovechar todo su potencial.

Como leí una vez que una madre le decía a su hija : "Te tengo que controlar, no porque no confíe en ti, sino porque precisamente ésta es la única forma que tengo de aprender a confiar en ti", controlando y supervisando con ellos el uso del ordenador es como aprenderemos a confiar en ellos con todas las garantías.

Para ello he descubierto estos días que me he visto obligado a hacer uso de ello, los programas de "Control Parental", que es como llaman a esta actividad de controlar la actividad del ordinador de tu hijo / hija, y quiero desde aquí compartir con vosotros lo que he aprendido y las soluciones que he adoptado y que me funcionan perfectamente por si alguien se encuentra en una situación similar, tenga almenos un poco del recorrido ya hecho.

Si tienes Windows Vista, existe una opción de control parental francamente sencilla de configurar y muy buena que te da :

1. Control de acceso a las webs por categorías; de esta forma no tienes que ir poniendo direcciones url's específicas.

2. Registro de actividad diaria por cuentas de usuario en internet y en el ordenador, de forma que puedes saber donde ha entrado, los programa sque ha ejecutado, etc...

3. Control por franja horaria, de forma que puedes controlar las horas y el tiempo que pueden estar conectados.

Si tienes Windows que no sea Vista, buscando, buscando he encontrado un producto gratuito que funciona francamente bien y se llama K9WebProtection (http://www1.k9webprotection.com/) que te permite lo mismo que lo comentado anteriormente aunque no puedes controlarlo pro cuenta, sino que tienes que hacerlo por ordenador. He visto que había decenas, pero éstos me han funcionado y resuelven al 100% mis necesidades, y creo que la de la mayoría de madres / padres.

Pero, por supuesto, no se trata de activar el control parental y ya está!!!

Óbviamente este tipo de herramientas requieren estar al día de lo que tu hijo / hija hace con el ordenador, compartir con él /ella momentos de revisión conjunta de su actividad, enseñarle a relacionarse con el entorno, explicarle por qué no debe entrar donde ha intentado e ir enseñándole poco a poco a lidiar con estas herramientas fascinantes y maravillosas pero también peligrosas que son internet y el ordenador.

Suena bonito , verdad? pues ahora toca ponerse a ello!!!

Suerte.

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miércoles, enero 26, 2011

Un toque de optimismo

A ésto le lamo llamo yo MARKETING con mayúsculas.


Lo he visto y me ha animado.

Las 10 estrategias de manipulación


Este artículo me llegó a mi bandeja de entrada hace ya un par de meses y me lo guardé porque creo que dice cosas interesantes que es bueno concoerlas, y si ya las conocíamos, almenos es bueno recordarlas.


Nos explica algunas técnicas que se utilizan para manipular la opinión pública, y que están básicamente basadas en la distracción, la popularidad y el engaño, pero que es interesante conocerlas para darnos cuenta que somos víctimas de ellas.

No está relacionado con la adopción, pero sí con el sentido común, de responsabilidad y de decencia que todos debemos tener, y es un excelente artículo para compartir con nuestros hijos que ya empiezan a entender las diferencias entre el papel que ellos quieren jugar, y el papel que la sociedad quiere que jueguen.

Me quedo sobretodo con el aspecto de "autoculpabilidad" y el de "ser complaciente con la mediocridad", porque son elementos muy potentes y con los que hay que tener especial cuidado.

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Postadopcion. Escuela de padres


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1. La estrategia de la distracción. El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

lunes, junio 07, 2010

Postadopcion. Qué hijos vamos a dejar a este mundo?


Este artículo me lo pasaron hace unas semanas y me gustó tanto que he querido compartirlo en este espacio.

Nos habla de la pieza tan importante que jugamos los padres en crear el mundo del futuro, pero no por nuestro compromiso en crear un
mundo mejor, sino en los hijos que vamos a dejarle para que se colaboren de hacerlo más feliz o más insoportable.

Nos habla de la responsabilidad que tenemos los padres en educar bien a nuestros hijos, y crear personas sanas, competentes, comprometidas y generosas con el mundo en el que viven y vivirán.

Ah, y de los abuelos, está claro : a divertirse con sus nietos.

Un texto muy recomendable con el que se pasa un buen rato pues está escrito de una forma muy descomplejada y llena de perspicacia e inteleginte sentido común.

Otros artículos relacionados :


Si la sociedad no pone límites, tendremos que ser los padres
Vuestros hijos
Postadopcion. Escuela de padres

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QUE HIJOS VAMOS A DEJAR A ESTE MUNDO
?

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados". Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

En muchas conferencias, se levanta una señora (esto es pregunta de señoras) y dice esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "¿qué mundo les
vamos a dejar a nuestros hijos?" Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?" Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "¡y a mí, ¿qué me importa?!" Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1º al 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64. Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho. Pero ¿qué mundo me dejaron?

Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.

Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales.

Lo que por ahí se llama "buena gente".

Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Y harán negocios sanos. Y, si son capitalistas, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano. (Si son mala gente, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano, pero que ellos son unos sinvergüenzas.)

Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos....... (En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran).

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho más qué hijos íbamos a dejar a este mundo. A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO.

Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

P.S.

1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.

2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.

3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

Leopoldo Abadía, autor del libro "La crisis ninja"

domingo, abril 25, 2010

Postadopcion. Hermanos biológicos


Adopción. Postadopción.

En este artículo, extraído del Periódico de la Adopción, la autora, presidenta de la fundación adoptare , reflexiona sobre aquellos casos en que los padres conocen la existencia de hermanos biológicos de sus hijos adoptivos, y tienen que decidir cómo hay que tratar esta situación, cómo y cuándo hay que compartirla con los hijos, etc...

En muchos casos, de hecho hoy mismo lo he leído en un artículo, se habla de la revelación, el momento en que se le dice a un hijo que es adoptado y se comparte con él su historia de origen, como si fuese un momento concreto, en un dia D y una hora H, cuando se trata de un proceso que dura toda la vida, y que hay que ir haciéndolo paulatinamente, a medida que nuestros hijos vemos que están preparados psicológicamente para ir asumiendo la información que les vamos suministrando. Nada más erróneo, el pensar que habrá un día en que se lo explicaremos todo, pues además de irreal, sería nefasto para el niño.

En este artículo, Beatriz Gelman, la autora, nos explica la importancia de trabajar con nuestros hijos la historia de la adopción, buscando siempre los momentos propicios , de madurez y preparación de cada hijo, para ir compartiendo con él la información que disponemos de sus orígenes, a medida que sabemos que puede comprenderla, de forma que no causemos un desajuste entre la información que suministramos , y su capacidad de asimilación.

Nos recuerda la importancia de mantener siempre el interés del niño por delante de los nuestros, y no caer en la tentación de compartir con él información que no es ajustada a su momento de madurez, sólo por el hecho de descargarnos de una carga, o escudarnos en la excudsa de que no queremos mentir, i que no sabemos no tener una respuesta.

Interesante cuendo discierne entre mentir o postergar una información a otro momento que creamos más adecuado a la madurez del niño.

Interesante artículo, por el tema que trata, el de los hermanos biológicos, y las pautas de comportamiento que ofrece.

Otros artículos relacionados :

Adopcion. La Espera. Adaptacion. Postadopcion. Hablar acerca del origen.

Adopción.Postadopción.Adolescencia. Explicando la adopción a tu hijo (2a parte)

Adopcion. Quiero saber quién es mi "padre"


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En nuestra labor con padres adoptantes hay un tema que insiste permanentemente y despierta muchos interrogantes: los hermanos biológicos.

Quizás algún lector podrá objetar: ¿cómo hermanos? ¿por qué llamarlos así?

¡Hermanos son los adoptados! ¡Los que se constituyen en la convivencia junto a los padres!

Sin embargo, suelen situarlos en esta categoría tanto quiénes han sido adoptados como los padres mismos. He aquí algo notorio ya que los padres mismos se cuestionan permanentemente acerca de cómo denominar a la madre del origen: biológica, genitora, señora de la panza y otros conceptos pero quedan excluídos de cuestionamiento alguno los hermanos biológicos.

Así, una mujer que entrega un niño en adopción suele ser cuestionada en su nominación pero no ocurre así en lo que incumbe a su descendencia.

Esto da cuenta de la representación que tiene esta categoría para la subjetividad de adoptantes y adoptados. Las nuevas modalidades en adopción - a partir del encuentro con la madre biológica - tienen multiplicidad de efectos. Este nuevo escenario de la realidad social en el que interjuegan madres biológicas y adoptantes desnuda lo invisibilizado hasta ahora y descubre aspectos desconocidos anteriormente. Aquello que en otra época se leía en el expediente ahora se pone de manifiesto abiertamente y se accede a todo tipo de información.

Los padres se cuestionan: ¿debo decirle qué tiene hermanos? ¿cuándo?

- No quiero contarle aún que tiene hermanos, pero si le digo que no sé le miento.....

- Me dijo que quiere tener un hermano más grande. En realidad yo sé que la mamá biológica tenía otro hijo. ¿Será por eso que lo dijo?

Revelarle a un niño pequeño la existencia de hermanos es una información muy impactante que es conveniente postergar hasta que sea mayor y pueda metabolizar ese conocimiento.

No se trata -al decir de muchos padres- de una cuestión engañosa, sólo que no todo puede ser contado en cualquier momento. Es necesario que discriminemos entre el concepto de engañar - cuando se oculta - al de postergar a la espera del momento adecuado.

Distintas etapas del desarrollo psíquico de los niños van posibilitando el acceso a nueva información.

- ¿Y si al enterarse sienten culpa "porque corrieron mejor suerte que sus hermanos "?

- No se puede evitar que se generen sentimientos de dolor o tristeza. Será importante desculpabilizar al hijo porque él/ ella no provocaron esta situación de separación sino que han sido protagonistas pasivos de situaciones generadas por el mundo de los adultos que se han visto jaqueados por presiones y determinantes sociales complejos.

Respecto a querer conocerlos hay que reconocer que el impacto de descubrir la existencia de hermanos es cualitativa y cuantitativamente diferente en relación a los padres biológicos.

De hecho, los hermanos no promovieron ninguna situación de ruptura y todos padecieron la pérdida.

¿Y si desean verlos? Esta pregunta despierta un monto muy intenso de angustia en los padres. Llama la atención cómo frente a determinados pedidos los padres no vacilan en recurrir al consabido argumento: - Cuando crezcas lo harás - Eres pequeño aún - No es el momento todavía-

Sin embargo, frente al hecho de imaginar la pregunta respecto a querer conocer a un hermano o hermanos se incrementa la vacilación y todo parece indicar que la satisfacción a la demanda debe ser inmediata. Toda experiencia requiere de un tiempo propicio (cronológico y psicológico) para ser vivida. Este tema no escapa a ello. Si bien toda situación es única y singular no es conveniente conocer a la madre biológica y/o a los hermanos biológicos cuando los niños son menores. Son experiencias de alto impacto emocional y requieren de un aparato psíquico capaz de metabolizarlas adecuadamente.

Por otra parte, es necesario enfatizar que el deseo de conectarse con hermanos es particularmente intenso cuando existió vinculación entre ellos.

Esta es una situación particularmente diferente.

Si los chicos han vivido y compartido juntos es poco probable que el juzgado no haya resuelto una modalidad de vinculación. Todas las situaciones planteadas aquí requerirán de la intervención profesional especializada.

Es muy importante que los padres elaboren sus propias angustias y emociones con respecto a la historia del origen del niño y lo que conocen acerca de ella para poder intervenir con prudencia y cuidado. Es necesario evitar una descarga discursiva que produzca alivio personal pero que no contribuya a ayudar al niño sino que por el contrario pueda provocar un padecimiento mayor aún que la falta de información.

Beatriz Gelman

Directora Fundación Adoptare

miércoles, abril 21, 2010

Postadopcion. Escuela de padres


Postadopcion.

Siempre se dice que nadie nos enseña a ser padres, que los hijos se tienen pero que nadie hemos estudiado para educarlos, como si para ello tuviésemos que tener un master o algo parecido.

En este artículo (extraído de http://www.infocop.es/) , la autora , una psicóloga que lleva 20 años ayudando a los padres a educar, derriba muchos tópicos, y explica a través de cuatro cuadernillos que ha elaborado con su equipo, las pautas que tenemos que llevar a cabo los padres para educar bien a nuestros hijos.

Nos comenta que educar no es complicado, en contra de lo que pensamos muchos padres, y que lo más importante es enseñarnos para proveernos de herramientas que nos permitan reaccionar y analoizar las situaciones con sentido común. Tiene gracia cuando dice que cuando vamos a su consulta estamos muy motivados y por ello aprendemos rapido... no me extraña.

Se trata de un artículo un poco técnico, orientado más a profesionales que a los padres, y aunque lo menciona, no profundiza por ejemplo aspectos imprescindibles, como tener SIEMPRE una actitud de cariño y amor hacia nuestros hijos que aunque suena bien, y todos somos conscientes de que tiene que ser así, sabemos también a veces lo difícil que es llevarlo a cabo.

Comenta la importancia de guardar siempre la calma y disponer de un proyecto educativo claro y coherente que permita aumentar la seguridad de nuestros hijos y la solidez y profundidad de nuestra relación con ellos.

No sé has tenido la oportunidad de entrevistarte con un psicopedagogo para hablar de tus hijos, pero tiene gracia lo que comenta en el artículo de lo que le dijo una paciente "todo lo que dices no es nada del otro mundo, pero a la vez es tan sorprendente" pues es exactamente lo que uno siente.

En definitiva, mucha calma, proyecto claro, capacidad de análisis, coherencia, cariño y lo que es más importante disfrutar de este viaje tan maravilloso que es educar a nuestros hijos.

Otros artículos relacionados :

Postadopcion.Si la sociedad no pone límites, los tenemos que poner los padres




Adopción.Postadopción.Adolescencia.La autoridad cuestionada.

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ESCUELA DE PADRES: LA TAREA DE EDUCAR A LOS HIJOS/AS

// fecha de publicación 08/05/2006 6:02:00


El pasado 26 de abril, se presentaba ante los medios una colección de cuadernillos que, bajo el nombre genérico de Escuelas de Padres, pretende ofrecer una herramienta útil para madres y padres, aportando consejos prácticos acerca de la educación de sus hijos, con una edad comprendida entre los cero y los tres años. Alrededor de 6.000 pediatras distribuirán estos libros en las consultas de Atención Primaria de todo el país.

Ángela Bartolomé, autora de estos materiales educativos, habla para los lectores de Infocop Online acerca del papel de la Psicología en el ámbito educativo, partiendo de sus más de 20 años de experiencia profesional. Desde su propuesta educativa, Escuela de Padres, la autora ofrece diferentes claves desde las cuales, tanto padres como madres, pueden educar a sus hijos de manera adecuada, utilizando las herramientas y los conocimientos que la Psicología puede aportar en este campo. La autora concluye con aquellos aspectos que, desde su punto de vista, son los más destacados y define el papel de la Psicología en el ámbito escolar, poniendo énfasis en la prevención, la evaluación y la intervención.


Ángela Bartolomé


Ángela Bartolomé García desempeña su labor profesional en la clínica privada Alba Psicólogos desde 1986, desarrollando tareas de evaluación y tratamiento clínico y escolar. Desde la misma fecha, trabaja en diversas escuelas infantiles, impartiendo el modelo educativo denominado Escuelas de Padres. Igualmente realiza asesoría psicológica y familiar en radio (Rk80) y en televisión (El Corredor del Henares). Es autora de Escuela de Padres, editado por laboratorios Lutsine.

Ángela Bartolomé García

Escuela de Padres es un proyecto que nace con la vocación de ayudar a los padres y madres de hoy a afrontar la tarea de educar a sus hijos: comprender por qué actúan de una determinada manera, y saber solucionar de forma autónoma los pequeños conflictos que surgen en el día a día.
En mis años de trabajo, he llegado a la conclusión de que los padres son perfectamente capaces de afrontar, resolviendo con éxito, las pequeñas dificultades que les van planteando sus hijos. Mi labor, como psicóloga, es orientarles sobre las preguntas que se deben hacer o qué aspectos tienen que observar, dónde tienen que mirar, etc. Y una vez que disponen de esta información, ellos deben adaptarla tanto a sus hijos, como a la situación concreta.

En un primer momento, es esencial hacer conscientes a padres y madres de que la conducta de sus hijos es modificable, que se puede cambiar; cosa que muchos de ellos se cuestionan como algo imposible, ante las dificultades que tienen que afrontar. A continuación, es necesario que los padres y las madres reflexionen sobre el estilo educativo que suelen seguir con más frecuencia, haciéndoles conocedores de sus ventajas e inconvenientes. Y posteriomente, plantearles la existencia del modelo educativo propuesto por la Escuela de Padres, contándoles también sus ventajas y algún que otro inconveniente, en cuanto al aprendizaje que supone y la tarea de cambio consecuente (cuadernillo uno).

Hay que enseñar a los padres las consecuencias que tiene el hecho de que sus palabras no vayan acompañadas de acciones concretas; de cómo sus palabras se quedan vacías, sin contenido; de cómo sin quererlo, fomentan la "sordera conductual"; de por qué las palabras de los padres pierden credibilidad, y el sentido de autoridad no existe en el niño. En este sentido, los padres entienden "el por qué" y entonces pueden disponer de recursos para afrontar las situaciones, construyendo.(cuadernillo dos).

Últimamente se habla mucho en los medios de comunicación, en la calle… que la falta de límites está generando problemas muy serios. Los padres se sienten presionados para poner a sus hijos estos límites, pero tampoco saben cómo hacerlo; en algunos casos lo hacen de forma indiscriminada y desde un modelo autoritario; en otros casos lo intentan, viéndose sobrepasados y vuelven al modelo permisivo. En estos casos, les decimos lo que no tienen que hacer, lo que no es correcto. A veces les decimos lo que hay que hacer, pero no les explicamos porqué hay que hacerlo y cómo hay que hacerlo. Por poner un ejemplo, es como si estás comiendo la sopa con tenedor y te dicen que la sopa no se come con tenedor; con suerte te dicen que la comas con cuchara, pero no te dan la cuchara y tampoco te explican porqué se come la sopa con cuchara. Yo propongo explicarles detalladamente porqué la sopa se come con cuchara y además enseñarles a construir la cuchara.

Hay que poner limites, pero desde el análisis. ¿Y si enseñamos a los padres? Es fácil, ellos aprenden con mucha rapidez, están muy motivados para hacerlo. Les enseñamos que toda conducta tiene una finalidad, que sólo existen cuatro finalidades, a saber: atención, revancha, poder y autosuficiencia. Si la conducta de nuestro hijo es positiva, debemos "alimentar" dicha finalidad, para que aumente la probabilidad de su repetición y, por el contrario; si la conducta es inadecuada, basta con no darle su finalidad, para que ésta tienda a disminuir (cuadernillo uno).

En ocasiones, es necesario aplicar consecuencias (lógicas, naturales, opciones limitadas…); hay que elegirlas bien, en base al análisis anterior, y se deben aplicar de formas muy concretas (teniendo en cuenta la edad del niño, el comportamiento anterior,…) (cuadernillo tres).

Y por último, el cuadernillo cuatro se centra en la comunicación entre padres e hijos; en cómo elogiar, estimular, trasmitir normas,… y aplicar todo lo dicho desde el respeto y el amor.

También es importante trasmitir a los padres las siguientes ideas:

La educación de un hijo es una tarea complicada y difícil, pero se puede simplificar mucho más de lo que creemos y éste es uno de los errores que cometemos: pensar que es muy difícil y que no lo vamos a hacer bien. En mi opinión, dentro de su complejidad, la educación de un hijo es bastante más sencilla de lo que pensamos y si tuviéramos una formación y unos conocimientos adecuados, podríamos simplificar esta tarea.


El segundo error que se suele cometer es que reaccionamos y no actuamos con los hijos; es decir, constantemente partimos de reacciones. Por ejemplo, si nuestro hijo no quiere lavarse los dientes o no quiere comer, reaccionamos repitiendo, rogando, sermoneando... y diciendo todos los días lo mismo. Esto es un error y lo que hay que hacer es pararse a pensar, analizar y elegir una forma de actuar, porque puedes pasar años repitiendo lo mismo y no conseguir nada.

Otro error es que esa forma de reaccionar la hacemos desde el enfado (muchas veces porque partimos de un modelo permisivo autoritario) y no conseguimos que el niño obedezca. Entonces, poco a poco nos vamos enfadando más y no hablamos con serenidad y tranquilidad, lo cual, considero que es un error bastante importante.

Este proyecto de Escuela de Padres está basado es un pequeño resumen de la escuela que yo vengo impartiendo en los centros escolares donde trabajo, desde hace 20 años. El programa tiene una duración de veinte horas aproximadamente y a lo largo de ellas, se va creando un ambiente positivo, donde creo que los padres deben sentirse identificados y comprendidos, para así poder construir. Creo que la crítica negativa, voraz y destructiva que se está haciendo hoy en día de los padres y las madres, no los prepara para su labor; muy al contrario, los confunde, desalienta y les crea todo tipo de dudas. Los psicólogos debemos dar respuestas concretas y apoyar a los padres en su gran tarea.

Pero hay que apoyarles desde la formación, si entienden los porqués de las conductas de sus hijos, están en una posición cómoda y segura para responder. Estamos hablando de conductas cotidianas, que no implican ninguna patología. Los psicólogos, cuando escuchan a un padre, un pequeño problema de conducta: "no se quiere ir a la cama"; realizamos las preguntas pertinentes, que nos llevan a un análisis, buscamos saber cuál es la finalidad del niño, necesitamos saber cómo responde el padre para conocer qué está alimentando o manteniendo esas conductas… Pues bien, si madres y padres cuentan con las herramientas y los conocimientos adecuados, pueden resolverlo de forma autónoma. Y que acudan al psicólogo para resolver problemas complejos y patologías concretas. Trabajemos desde la prevención.

Una tarea muy similar realizo con las educadoras, las apoyo en la resolución de los problemas que surgen en el aula, juntas buscamos soluciones. Pero desde el mismo marco, desde la observación y el análisis, teniendo ellas un papel activo.

El papel de un psicólogo en una escuela infantil puede ser muy importante, sobre todo, en las siguientes áreas:

1. Detección de retrasos madurativos, dificultades de aprendizaje, problemas conductuales… Con su posterior derivación, en aquellos casos que sea necesario.

2. Detección y, en su caso, corrección de modelos educativos no adecuados (sobreprotección, inhibicionismo, etc.).

3. Formación a padres en pautas educativas correctas.

4. Trabajo conjunto con educadoras y educadores, optimizando su tarea y favoreciendo un clima positivo y estimulador en el aula.

5. Colaborando en la creación con educadoras y educadores de una programación didáctica, adecuada y ajustada a las necesidades y potencialidades de cada niño.

6. Primera toma de contacto de los padres con el mundo de la psicología. En este sentido, la relación debe ser cercana y útil.

7. Trabajo dirigido a la prevención, fomentando dinámicas familiares saludables. Favoreciendo, por tanto, el crecimiento del niño en ambientes positivos y estimuladores.

8. Trasmitir a los padres y las madres cercanía, apoyo, comprensión, etc. es la primera labor del psicólogo; para que ellos te cuenten y de ese modo, poderles enseñar que ellos tienen todas las respuestas. Sólo hay que ayudarles a mirar hacia la dirección adecuada, tal y como una vez me dijo un padre "Ángela, en realidad no nos cuentas nada del otro mundo, pero a la vez es muy sorprendente lo que nos dices, a mi me has colocado el armario".

Utilicemos los conocimientos que nos ha dado la Psicología sobre la conducta humana para hacerles reflexionar, que es el primer paso para aprender. Ellos ya ponen el amor.

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