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sábado, enero 28, 2023

La mejor novela sobre adopcion

Os presento, "Camins creuats", la mejor novela de adopción que he escrito y que estoy buscando financiación para publicar.


La ha cogido una editorial que se llama Cossetánia, pero para editar 500 unidades, necesito conseguir 200 reservas previas a travésde la plataforma de micromecenazgo que ellos mismos gestionan y que os paso el enlace.

La historia es sobre dos madres, una en Barceloja y la otra en la India, que les une el amr por su hija. 

Es una historia entrañable porque no sólo trato las causas de la adopción sino que también profundizo mucho en la personalidad y sentimientos de la madre biológica, en contraposición con los de la madre adoptiva. No fue tarea fácil pero he saido más fortalecido, eso seguro. 

Animaos a reservar, a ver sillegamosa os 200, y espero que la disfrutéis.  

Y, por supuesto, pasadme vuestro feedback 



https://quorumllibres.cat/project/camins-creuats

 

jueves, enero 09, 2014

¿Cómo vas a ser del Atleti si eres negro?

Este artículo me lo ha enviado Jorge, un amigo con quien vivimos en su momento aventuras conjuntas de adopción,  y seguimos compartiendo la experiencia después de más de 9 años, y la verdad es que aparte de hacerme mucha ilusión recibirlo, el contenido es muy interesante.

Nos habla del racismo que viven nuestros hijos adoptados a medida que van creciendo; se ve que según e estudio, más de un 70% sufren discriminación o xenofobia en el colegio y que a los ocho años muchos ya han oído que sus padres no son "los de verdad"; yo puedo constatar que en mi vida como padre adoptivo de 3 hijos, ésto es así.

En el artículo, nos comenta que existe un gap entre la educación de nuestros hijos y su país de origen, que por ejemplo no tiene un hijo de inmigrantes que respira esta cultura en su casa, y por tanto llega a sentirse no sólo diferente fuera de casa sino también dentro, pues sus padres no somos como él, desde un punto de vista fenotípico.

En el artículo hace una extensión que yo personalmente discrepo y es que esta diferencia que siente un hijo adoptado es también porque no conoce su cultura de origen, y nos animan a que los padres adoptivos tengamos amigos del país de origen de nuestros hijos.

Personalmente creo que nuestros hijos, si los hemos adoptado pequeños, una vez adoptados son de aquí, y su país de origen pasa a ser un aspecto anecdótico de su vida, que es importante tener en cuenta como señal de respeto y de agradecimiento, pero no desde un punto tan identitario como en este artículo nos comentan; puede ser que en este artículo se esté tratando de niños adoptados con más edad, en cuyo caso estaría de acuerdo.

Hay un aspecto que creo de sumo interés y es el hecho de que muchos hijos adoptados que son discriminados dejan de hablar de este hecho con sus padres, y ésto es un tema preocupante, que además nos obliga a los padres a estar atentos y darles el máximo apoyo sin ser pesados pero dando a entender a nuestros hijos que siempre seremos un buen espacio donde reflexionar y ayudar a comprender su situación.

Es un artículo muy interesante que aunque podemos estar más o menos de acuerdo en las declaraciones particulares, las cifras están allí y hay que saber integrarlas en nuestras vidas.

Otros artíclos relacionados :

Adopción. El concepto de Raza


----------------------- Inicio del artículo ----------------------------------
Section 1         ¿Cómo vas a ser del Atleti si eres negro?
La mayoría de niños adoptados en el extranjero choca contra el racismo
España no tiene programas para unirlos a sus orígenes


Unos 50.000 niños españoles han sido adoptados en el extranjero desde los 90. / M. Prince (CORBIS)

“Te abandonaron porque eres tonto y no te querían”, “¿Cómo vas a ser del Atleti si eres negro?”, “¿De dónde eres?” o un ingenuo “¡Qué mono!”. En mayor o menor intensidad, los niños adoptados en el extranjero por familias españolas reciben a diario comentarios que les recuerdan que son diferentes. Hasta un 70% de ellos sufren discriminación y xenofobia en el colegio, según un estudio de la asociación Ume Alaia, que agrupa a familias adoptantes de Vizcaya. A los ocho años, muchos ya han oído a algún compañero decir que su padre y su madre no son “de verdad”, según la misma investigación.
La interacción entre niños y niñas de distintos orígenes es un fenómeno relativamente joven en España, un país eminentemente blanco en comparación con otros Estados occidentales (entre un 5% y un 10% del alumnado es de origen extranjero —según datos de la Unión Europea—, mientras en Francia, Reino Unido u Holanda lo es entre un 10% y un 20%). La adopción internacional se reguló en 1993 y empezó a hacerse efectiva a finales de esa década. Desde entonces han llegado casi 50.000 niños, sobre todo de China, Rusia, Colombia y Etiopía, según el Ministerio de Sanidad, que están entrando ahora en la vida adulta.
María Cardona (nombre ficticio), de 18 años, sabe muy bien lo que es ser “la rara” del colegio. “Fui la primera niña adoptada en el extranjero y además era china. Dicen mis padres que todo el mundo en Ibiza quería conocerme”, relata Cardona, adoptada a los cuatro años por una pareja de la isla en 1998. “Que sepa”, no tiene hermanos. “Cuando iba con mis padres, la gente me preguntaba: ‘¿Quiénes son?’. Yo contestaba: ‘Los papás’. Y me decían: ‘Tus padres te han abandonado”.
Laura, de 32 años y asistenta personal del presidente de una empresa, constata que esta sensación es real en el día a día. “Solo por salir a la calle pierdes el anonimato de ser adoptado. Todo el mundo sabe que esos señores con los que vas no son tus padres biológicos, y llamas la atención. A los ocho años te da igual, porque juegas y no pasa nada; a los 11, te sientes raro, pero a los 14 ya no quieres ir al cine”, explica. Sus padres, croata y austriaca, la adoptaron cuando era un bebé en Bogotá (Colombia) y tiene dos hermanos más jóvenes, también colombianos. Los expertos definen ese “ya no tienes ganas de ir al cine” como el reconocimiento de unas diferencias insalvables con el resto de los niños.

Cómic didáctico contra la discriminación contra los adoptados. / Ume Alaia y Adoptia :

El paso a la vida adulta que se empieza a afrontar durante la adolescencia es especialmente complicado para los jóvenes adoptados. Un estudio publicado por la Agencia de la Adopción y la Acogida de Reino Unido (BAAF, por sus siglas en inglés) sobre los efectos de la adopción a largo plazo demuestra que el racismo que experimentan durante la infancia perdura durante la vida adulta. Además, no todas las entrevistadas para el informe (72 mujeres de Hong Kong adoptadas por familias británicas en los años 60) tienen la misma percepción de su identidad: la mitad se consideran asiáticas; un 19%, británicas, y un 15% se definen como británico-asiáticas. Un estudio similar realizado en Suecia por varias universidades explica que el racismo es diferente en función del origen: la mayoría de los africanos lo sufre, frente al 32% de los asiáticos y el 11% de los latinoamericanos.
Es durante los primeros años de secundaria, es decir, entre los 10 y los 12 años, cuando estos jóvenes comienzan a interrogarse sobre su origen y la intriga por llenar esa zona gris va en aumento hasta la mayoría de edad. Laura, que lleva tres años intentando conocer a su madre biológica, describe la situación como “un vaivén de emociones horrible”. Su familia se mudó de Austria a Madrid cuando ella tenía 10 años. Cree que los padres adoptivos deben decir la verdad a sus hijos y no intentar suavizar la dificultad: “Tienen que explicarle que le miran porque es negro, no decirle que lo hacen porque es más guapo que el resto (…) No dudo que tengan buena intención, pero lo más importante es que no nieguen a su hijo que es diferente”. Opina que lo mejor que pueden hacer los padres es reforzar la autoestima de los pequeños teniendo ellos mismos amigos chinos, negros o latinos. “Esas personas a las que los padres quieren pese a ser diferentes se convierten en referentes. No hay nada que al hijo adoptado le haga sentir más orgulloso que ver que sus padres tienen amigos como él”, dice.
El psicólogo Óscar Pérez-Muga, autor del libro sobre el trastorno de apego ¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo? junto a José Luis Gonzalo, distingue entre los chicos que tienen información sobre sus orígenes y los que deben convivir con una laguna absoluta sobre esa etapa de sus vidas. Entre los dos extremos se encuentran los que experimentan la llamada “reparación parcial”, es decir, que pese a saber que han sido abandonados, tienen conciencia de que ha habido cierta protección y calor. Un cuarto grupo lo constituyen aquellos que han empezado a indagar sobre su pasado, pero que reciben informaciones contradictorias que los sumen en la confusión.
A los 10 años estos jóvenes comienzan a interrogarse sobre su procedencia
Laura ha tenido que frenar la búsqueda para no caer en ese desconcierto. La asociación La Voz de los Adoptados lamenta que en España no haya programas públicos de mediadores especializados en acercar a los adoptados a sus países y culturas de origen, expertos en psicología pero también con idiomas y capacidad para conciliar entre las partes. Pérez-Muga afirma, además, que mediante las redes sociales es muy fácil empezar a indagar, pero es muy peligroso hacerlo a tientas, sin la mediación de un especialista. “Yo tenía el nombre y el DNI de mi madre, pero tuve que comprobar sin la ayuda de nadie que seguía viva y que sigue en Colombia. Ahora, mi sueño es ir en Semana Santa a conocerla y mi gran miedo es que desaparezca antes”, explica. También sabe que tiene hermanos biológicos, pero aún tiene dudas sobre si tienen algún interés en conocerla. “Mi contacto me da cada vez más largas. Me contesta cada tres o cuatro meses. No sé dónde ir ni a quién acudir”, lamenta.
Cardona conserva tres amigas del orfanato en el que vivió en China, del que asegura no recordar nada. Llegaron todas juntas a España en 1998. Viven en diferentes ciudades, pero han mantenido el contacto durante todos estos años. En Ibiza no tiene referentes adultos. “Aparte de mi profesora de chino, no conozco a nadie de ese país, solo a los que trabajan en las tiendas de Todo a 100, y de vista”, cuenta. Y no sabe si quiere volver a visitar su país: “Creo que fui abandonada. No sé nada más. Algunas de mis amigas recuerdan algo y otras no. Los orfanatos tampoco saben gran cosa [sobre sus familias de origen]. Como hemos olvidado nuestras vivencias, todas sospechamos que hemos sufrido abusos y cosas así. De mis amigas, la única que recuerda, la mayor, odia directamente todo lo que tiene relación con China. Odia hasta su raza, por decirlo así”. Otros, explica Laura, “mitificamos nuestra cultura”. Y por eso necesitan volver a ella para conocerla.
Ricard Domingo, padre de una niña de Etiopía y presidente de AFNE, una asociación de familias adoptantes en ese país, defiende que el “viaje de retorno” es muy positivo. Tras conocer la experiencia de una veintena de familias, reconoce que es “duro y difícil”, pero asegura que si se hace antes de la adolescencia se facilitan mucho los problemas identitarios. “Si no se pueden permitir el viaje, recomendamos a las familias que recaben toda la información posible sobre la procedencia de sus hijos”, aconseja.
Ayuda que la familia tenga amigos del mismo origen que sus hijos
Sea a través del idioma, de la comida, de la música..., crear un vínculo con ese origen es, para los expertos, fundamental para, poco a poco, hacerles capaces de volver a mirarlo de cara y aceptarse a sí mismos: es decir, para construir su identidad. A esa edad, todo elemento diferenciador provoca una crisis. De ahí que todos quieran, por ejemplo, vestirse igual. “Les provoca una gran inseguridad que les pregunten de dónde son si no saben responder o saben poco sobre ese país”, dice Domingo.
No lo hacen con maldad, sino que los niños recurren a la discriminación como parte del proceso de construcción de su identidad, mediante la comparación con el grupo”, explica Cristina Negre, doctora en psicoterapia familiar especialista en adopción de la Universidad de Barcelona.
La diferencia principal del racismo que sufren los niños adoptados con la discriminación experimentada por los hijos de inmigrantes es que los segundos tienen en casa un referente cultural y un ámbito de protección que los segundos sienten no tener. “Los inmigrantes creen que su familia les entiende, que sufre la misma discriminación porque es como ellos, pero en el caso de las familias adoptantes pueden tender a tapar el problema de la discriminación como parte del proceso de adaptación”, explica el psicólogo Alberto Rodríguez, uno de los autores del estudio de Ume Alaia. “Los adoptados tenemos que aceptar que preguntas habrá toda la vida. Si no las hay, notas cuchicheos. Los padres biológicos te pueden dar herramientas, pero los blancos no han sentido nunca esa discriminación”, describe Laura.
“Al principio lo cuentas, pero luego no quieres molestar y te callas muchas cosas”, apunta. La misma idea transmite Javier Álvarez-Osorio, padre de dos niños africanos y presidente de la Asociación de Familias Adoptantes de Castilla y León: “Lo del ‘negro de mierda’ es pan nuestro de cada día. Dejan de contarlo, pero si te sientas a hablar con ellos y empiezas a escarbar, ves que es más frecuente de lo que piensas”.
Aunque no hay muchos estudios sobre el racismo contra niños adoptados, un informe publicado por la Universidad de Barcelona en 2010 demuestra que el 75,4% de los padres adoptivos niega que sus hijos fantaseen sobre su familia biológica, mientras los expertos explican que la necesidad de conocer sus orígenes es común a todos ellos. El dato demuestra que la mayoría de los hijos adoptivos tienen la sensación de que sus padres no pueden entender su malestar.
Montse Lapastora, psicóloga clínica especialista en adopción, insiste en la diferencia entre el rechazo que siente un niño con gafas o gordito y el que perciben los adoptados. Los segundos ven cuestionado algo más profundo de su personalidad, que afecta a sus rasgos más básicos. “Tuve una paciente asiática que quería arrancarse los ojos, otra india muy oscura que quería extenderse la piel blanca de la palma de la mano al resto del cuerpo. Otros, negros, que me decían que se frotaban para ver si se les iba el color”, testifica. La experiencia cotidiana de la discriminación les hace crecer con la consciencia de que “quien no es blanco, es negro”, que forman parte de “los de fuera”.
El extranjero, el gitano, el negro, el raro… todos eran mis amigos. Cuando mis compañeras de clase iban a Kapital [una discoteca de Madrid muy popular entre los adolescentes] yo iba a bares funk. Mi hermano tuvo una época en la que todos sus amigos eran latinos”, relata Laura. María Cardona recuerda que uno de sus mejores amigos cuando llegó al instituto era un chico ecuatoriano.
Al duelo del abandono, se suma el de la diferencia. “A los seis o siete años, los niños empiezan a ser conscientes de que son distintos. Desde pequeños tienen que hacer el procedimiento para asimilar la diferencia (…) pero cuando crecen, normalmente en la adolescencia, y buscan relacionarse con personas que se les parecen físicamente se dan cuenta de que son blancos con cuerpo de negro”, aclara Cristina Negre, para explicar que, al haber sido educados en familias españolas, muchos niños no tienen elementos para entender su cultura de origen.
“Amigos míos me han llegado a decir ‘qué suerte tienes de no parecer colombiana’. Un comentario así desata en nosotros muchos pensamientos: ¿por qué?, ¿es malo parecer colombiano?, ¿y serlo?, ¿los que lo parecen, son malos?, ¿qué pasaría si lo pareciera?”, se pregunta Laura.

domingo, abril 25, 2010

Postadopcion. Hermanos biológicos


Adopción. Postadopción.

En este artículo, extraído del Periódico de la Adopción, la autora, presidenta de la fundación adoptare , reflexiona sobre aquellos casos en que los padres conocen la existencia de hermanos biológicos de sus hijos adoptivos, y tienen que decidir cómo hay que tratar esta situación, cómo y cuándo hay que compartirla con los hijos, etc...

En muchos casos, de hecho hoy mismo lo he leído en un artículo, se habla de la revelación, el momento en que se le dice a un hijo que es adoptado y se comparte con él su historia de origen, como si fuese un momento concreto, en un dia D y una hora H, cuando se trata de un proceso que dura toda la vida, y que hay que ir haciéndolo paulatinamente, a medida que nuestros hijos vemos que están preparados psicológicamente para ir asumiendo la información que les vamos suministrando. Nada más erróneo, el pensar que habrá un día en que se lo explicaremos todo, pues además de irreal, sería nefasto para el niño.

En este artículo, Beatriz Gelman, la autora, nos explica la importancia de trabajar con nuestros hijos la historia de la adopción, buscando siempre los momentos propicios , de madurez y preparación de cada hijo, para ir compartiendo con él la información que disponemos de sus orígenes, a medida que sabemos que puede comprenderla, de forma que no causemos un desajuste entre la información que suministramos , y su capacidad de asimilación.

Nos recuerda la importancia de mantener siempre el interés del niño por delante de los nuestros, y no caer en la tentación de compartir con él información que no es ajustada a su momento de madurez, sólo por el hecho de descargarnos de una carga, o escudarnos en la excudsa de que no queremos mentir, i que no sabemos no tener una respuesta.

Interesante cuendo discierne entre mentir o postergar una información a otro momento que creamos más adecuado a la madurez del niño.

Interesante artículo, por el tema que trata, el de los hermanos biológicos, y las pautas de comportamiento que ofrece.

Otros artículos relacionados :

Adopcion. La Espera. Adaptacion. Postadopcion. Hablar acerca del origen.

Adopción.Postadopción.Adolescencia. Explicando la adopción a tu hijo (2a parte)

Adopcion. Quiero saber quién es mi "padre"


------------------------- Inicio del artículo --------------------------------

En nuestra labor con padres adoptantes hay un tema que insiste permanentemente y despierta muchos interrogantes: los hermanos biológicos.

Quizás algún lector podrá objetar: ¿cómo hermanos? ¿por qué llamarlos así?

¡Hermanos son los adoptados! ¡Los que se constituyen en la convivencia junto a los padres!

Sin embargo, suelen situarlos en esta categoría tanto quiénes han sido adoptados como los padres mismos. He aquí algo notorio ya que los padres mismos se cuestionan permanentemente acerca de cómo denominar a la madre del origen: biológica, genitora, señora de la panza y otros conceptos pero quedan excluídos de cuestionamiento alguno los hermanos biológicos.

Así, una mujer que entrega un niño en adopción suele ser cuestionada en su nominación pero no ocurre así en lo que incumbe a su descendencia.

Esto da cuenta de la representación que tiene esta categoría para la subjetividad de adoptantes y adoptados. Las nuevas modalidades en adopción - a partir del encuentro con la madre biológica - tienen multiplicidad de efectos. Este nuevo escenario de la realidad social en el que interjuegan madres biológicas y adoptantes desnuda lo invisibilizado hasta ahora y descubre aspectos desconocidos anteriormente. Aquello que en otra época se leía en el expediente ahora se pone de manifiesto abiertamente y se accede a todo tipo de información.

Los padres se cuestionan: ¿debo decirle qué tiene hermanos? ¿cuándo?

- No quiero contarle aún que tiene hermanos, pero si le digo que no sé le miento.....

- Me dijo que quiere tener un hermano más grande. En realidad yo sé que la mamá biológica tenía otro hijo. ¿Será por eso que lo dijo?

Revelarle a un niño pequeño la existencia de hermanos es una información muy impactante que es conveniente postergar hasta que sea mayor y pueda metabolizar ese conocimiento.

No se trata -al decir de muchos padres- de una cuestión engañosa, sólo que no todo puede ser contado en cualquier momento. Es necesario que discriminemos entre el concepto de engañar - cuando se oculta - al de postergar a la espera del momento adecuado.

Distintas etapas del desarrollo psíquico de los niños van posibilitando el acceso a nueva información.

- ¿Y si al enterarse sienten culpa "porque corrieron mejor suerte que sus hermanos "?

- No se puede evitar que se generen sentimientos de dolor o tristeza. Será importante desculpabilizar al hijo porque él/ ella no provocaron esta situación de separación sino que han sido protagonistas pasivos de situaciones generadas por el mundo de los adultos que se han visto jaqueados por presiones y determinantes sociales complejos.

Respecto a querer conocerlos hay que reconocer que el impacto de descubrir la existencia de hermanos es cualitativa y cuantitativamente diferente en relación a los padres biológicos.

De hecho, los hermanos no promovieron ninguna situación de ruptura y todos padecieron la pérdida.

¿Y si desean verlos? Esta pregunta despierta un monto muy intenso de angustia en los padres. Llama la atención cómo frente a determinados pedidos los padres no vacilan en recurrir al consabido argumento: - Cuando crezcas lo harás - Eres pequeño aún - No es el momento todavía-

Sin embargo, frente al hecho de imaginar la pregunta respecto a querer conocer a un hermano o hermanos se incrementa la vacilación y todo parece indicar que la satisfacción a la demanda debe ser inmediata. Toda experiencia requiere de un tiempo propicio (cronológico y psicológico) para ser vivida. Este tema no escapa a ello. Si bien toda situación es única y singular no es conveniente conocer a la madre biológica y/o a los hermanos biológicos cuando los niños son menores. Son experiencias de alto impacto emocional y requieren de un aparato psíquico capaz de metabolizarlas adecuadamente.

Por otra parte, es necesario enfatizar que el deseo de conectarse con hermanos es particularmente intenso cuando existió vinculación entre ellos.

Esta es una situación particularmente diferente.

Si los chicos han vivido y compartido juntos es poco probable que el juzgado no haya resuelto una modalidad de vinculación. Todas las situaciones planteadas aquí requerirán de la intervención profesional especializada.

Es muy importante que los padres elaboren sus propias angustias y emociones con respecto a la historia del origen del niño y lo que conocen acerca de ella para poder intervenir con prudencia y cuidado. Es necesario evitar una descarga discursiva que produzca alivio personal pero que no contribuya a ayudar al niño sino que por el contrario pueda provocar un padecimiento mayor aún que la falta de información.

Beatriz Gelman

Directora Fundación Adoptare

domingo, abril 26, 2009

Adopción. ¿Madre sólo hay una?


Adopción. ¿Madre sólo hay una?.

Hace unos meses que no escribía en el blog, y debe ser porque últimamente en mi familia, de donde extraigo el 90% de las experiencias que comento, el tema de la adopción está muy tranquilo, pero el otro día ocurrió un tema que me ha hecho pensar y quiero explicar aquí algunos conceptos que a mi me han servido y que creo que es bueno compartir.

He titulado esta entrada como ¿Madre sólo hay una?, una frase interrogativa que por supuesto no es gratuita, y es porque ya llevo unos cuantos años en esto de la adopción, tengo muchos amigos que son familias con hijos adoptados, y este tema de las madres es un asunto que además de traer siempre cola, es un tema que cada familia tiene una forma particular de tratarlo.

La figura de la madre biológica, es una figura que va evolucionando con el tiempo.

Por ejemplo, en la fase de preadopción, puede volverse un asunto a veces un poco obsesivo, pues uno piensa en la madre que ha engendrado a la criatura que va a ser su hijo y se producen sentimientos contradictorios a veces de máxima gratitud, otras de lástima, otras nos sentimos muy unidos, como confidentes, seguramente por lo que compartimos, o vamos a compartir, etc...

Con el tiempo , ya con tu hijo en los brazos, y con tu familia con toda una vida por delante, este sentimiento por la madre biológica se relativiza y se convierte en una realidad que está allí y que sencillamente hay que saber identificarla como tal, sin más. Pero es básico saberle encontrar un sitio, pues no hay que olvidar que existió, que existe y que existirá toda la vida, en la nuestra, y sobretodo en lo que es más importante, en la vida de nuestro hijo.

En esta fase de postadopción, me he encontrado posiciones de lo más dispares respecto a esta figura de la madre biológica, desde familias que la idealizan, otras que la ignoran, otras que hablar de ello les molesta, otras que hasta la ridiculizan, etc..., y al final uno piensa, y ¿cuál es la mejor?

He hablado del sentimiento de los padres, que como bien sabemos no es lo más importante, pero ¿por qué es tan importante la idea que nosotros tenemos de la madre biológica?

Pues se trata de que la madre biológica es una figura clave en la vida de nuestros hijos y por tanto es muy importante que tengamos claro lo que sentimos por ella y lo que de ella queremos transmitir a nuestros hijos.

Lo que les expliquemos es lo que ellos tendrán el día de mañana cuando piensen en ella, porque no hay duda que algún día lo harán, y necesitarán lo que les hayamos dado para gestionar sus sentimientos, unos sentimientos que sólo serán eso, sentimientos, si les hemos ayudado a crear unos buenos cimientos para sostenerlos. De lo contrario, si esos cimientos los hemos generado a partir de la duda, el desconcierto o la ambigüedad, es cuando pueden transformarse en un problema.

Es por ellos por lo que debemos, primero nosotros, tener clara la figura de la madre biológica y también la nuestra como madres primero adoptivas y luego como las únicas madres. Y esto, el poner a nuestros hijos en el centro, es lo que convierte este ejercicio en una tarea tan fácil.

El otro día, una familia adoptiva comentaba en un foro que su hijo, de unos 8 años de edad, una edad en la que ya empiezan a racionalizar el hecho diferencial de la adopción y que empiezan a darse cuenta que otros niños han salido de la barriga de su madre mientras que ellos no, le empezaba a hacer preguntas sobre su madre biológica, la de verdad, porque claro, en el colegio le habían dicho que su madre no era su madre, que su madre de verdad era otra que la había abandonado, y entonces él preguntaba (y suerte que preguntó porque muchas veces se callan).

Hubo una avalancha de consejos con todos los puntos de vista comentados antes, pero me quedo con uno de ellos que me gustó sobretodo, no porque la opción que plantea me guste más o menos, que tengo que reconocer que estoy totalmente alineado, sino porque está enfocado por lo que he comentado antes, escogiendo siempre la opción que sitúa al hijo en el centro, y por tanto es la que está orientada a su felicidad. Es la que busca la claridad y la sencillez, y la que es más fácil de comprender para una criatura de 8 años que está viviendo sensaciones que no entiende y que pide a su “madre” que se las explique.

Os dejo por tanto con este consejo que una madre adoptiva daba a otra respecto al tratamiento de la madre biológica y la madre adoptiva, y donde en este caso, está claro aquello de “Madre sólo hay una”.


-------------- Inicio del artículo -----------------------


“Hola Luisa y compañia

respecto al tema de las barrigas y las mamas te diré como lo hemos tratado hasta el momento, nosotros NUNCA mezclamos la palabra mamá con nada que no sea yo... a ver si sé explicarme.

Lo mejor será exponerlo como una seria de ideas:

la mamá:

- Para los peques la mamá y el papá son lo más importante de su vida y esos somos nosotros. (aquí no hay tregua MAMA y PAPA son únicos)

- para los peques el concepto mamá lo tienen muy claro porque viven con él y no tienen que hacer ningún esfuerzo por entender algo que es tan evidente (aunque no está de más explicarlo)

y ahora viene el nacimiento:

- todos los niños del mundo han NACIDO DE LA BARRIGA DE UNA SEÑORA, TODOS. Sí, sí he dicho SEÑORA y NO MAMA, NI MADRE, NI MADRE BIOLOGICA.


- a veces esta señora es su mamá (como pasa con los primitos, con los amigos, ..) y otras veces esta señora NO es su mamá, como pasa con ellos (y todos los niños adoptados que conocemos....) (ya que la "mamá" es la que los cuida, etc, ...).

el concepto de MADRE BIOLOGICA nosotros no lo hemos introducido hasta los 9-10 años que es cuando empiezan a saber manejar mejor el vocabulario y distinguir entre conceptos. HAsta entonces siempre ha sido LA SEÑORA QUE LOS TUVO EN SU BARRIGA.
NUNCA hasta ahora, porque ya son un poco mayorcitos, les hemos mezclado las palabras MAMA - MADRE BIOLOGICA. PAra nosotros está muy clara la diferencia pero para ellos, que tienen que materializarlo todo, se lo hemos puesto más fácil y no lo hemos mezclado hasta que han tenido una edad de 9-10 años que les es más fácil comprenderlo.

Cuando han venido del cole diciendo:
- me han dicho que NO ERES MI MAMA, que TU NO ERES LA MAMA DE VERDAD, etc,etc
lo hemos explicado diciendo que esos niños no saben lo que es ser adoptado, que los niños a veces nacen de las barrigas de su mama (como estos incordios) y otras nacen de la barriga de una señora (como ellos) y que todos tienen una mamá.

Como te he comentado este año ya hemos entrado con conceptos de madres y padres biológicos, pero hasta ahora nada de nada.

La verdad es que podría hablar mucho de este tema porque hemos vivido muchas situaciones de todos los colores. Hemos ido trampeando como hemos podido, a veces mejor y otras peor, pero vamos aprendiendo sobre la marcha.

Toda esta manera de tratar el tema (mamá, señora que lo tuvo en la barriga, madres biológicas) nos lo comentó una amiga psicóloga especializada en adopciones que nos dio una serie de pautas de cómo abordar esta situación. La verdad es que los niños han ido entendiéndolo a medida que sido capaces de hacerlo.

Ya sé que cada familia lo vive de maneras muy diferentes y esta es la forma con la que lo vivimos nosotros.

Para nosotros es muy importante hablar de estos temas, y cuando uno lanza una pregunta al aire lo aprovechamos siempre para hablar largo y tendido del tema. Cuando las preguntas vienen en momentos que no tenemos tiempo para hablarlo con calma, contestamos rápidamente y luego buscamos situaciones donde todos juntos (desayunos, comidas, cenas) podemos hablar de nuevo con tranquilidad y discutir sobre todo. Es muy sano tratar los temas y demostrarles que a nosotros no nos resulta en absoluto complicado ni doloroso hablar de la adopción, sino todo lo contrario, que sabemos mucho, y que aunque no tenemos todas las respuestas, las tenemos casi todas ;-)

bueno, mucha suerte y guerra al mono que es de trapo!!!
tengo muchas ganas de veros a todos!!!

Besos

María “

lunes, octubre 13, 2008

Adopcion. Libros. Los buenos tratos a la infancia

Los buenos tratos a la infancia

El pasado 18 de Septiembre, publicamos en este blog un interesante artículo (EL ROL DE LOS PROFESIONALES EN LOS PROGRAMAS DE INTERVENCIÓN CON FAMILIAS: RETOS Y APRENDIZAJES), y en el apartado de referencias, se mencionaba un libro (Barudy, J; Dantagnan, M. (2005). Los buenos tratos a la infancia. Barcelona: Gedisa.), que después de leer la crítica, decidimos comprarlo y leerlo. .
Pues después de haberlo leído puedo afirmar que se trata de un libro interesantísimo, y muy útil para todas aquellas personas que quieran conocer el mundo de los niños maltratados, su origen y su detección, así como algunos mecanismos que ayudan a mejorar su situación o a veces también a empeorarla.

Está escrito por un matrimonio, psiquiatra y psicologos, que están trabajando desde hace mucho tiempo en ayudar a los niños víctimas de malos tratos (negligencia extrema, malos tratos físicos y psíquicos y abusos sexuales), a superar su situación a través de ayudas coordinadas entre psicologos, jueces y psiquiatras.

Nos hablan de la resiliencia, que es la capacidad de una persona, en este caso los niños, de encontrar recursos para sobreponerse a las desgracias por las que va pasando en la vida.

De cómo esta resiliencia está totalmente relacionada con el apego, el vínculo afectivo, y nos comenta la importancia que tiene para un niño, el poder apegarse a un adulto durante al menos los dos primeros años de la vida que le enseñe lo que es recibir, aunque sea sólo un poco, de atención y cariño.

Un niño que no recibe cariño, no sabe luego darlo.

Me ha gustado particularmente por las dos visiones con las que está escrito, una la de Jorge Barudy, más teórica y enfocada en la naturaleza humana y en la responsabilidad que ésta tiene para crear a “sus crías” un entorno sano y seguro donde poder desarrollar todo su potencial, y la otra de Maryorie Dantagman, mucho más práctica y orientada a ofrecer diagnósticos y métodos para la gestión de los diferentes trastornos del apego y la conducta de los niños maltratados.

Obviamente no todos los niños adoptados forman parte de este grupo de niños que protagonizan el libro, pero si es cierto que en la mayoría de los casos nuestros hijos pueden haber sufrido situaciones que pueden asemejarse a algunas de las que exponen en el libro, y que respondan a algunas de las conductas que en él se mencionan y se explica como tratarlas.

Lo dicho anteriormente, un libro muy interesante, con un enfoque muy profesional pero de fácil lectura para cualquier persona que quiera profundizar un poco más en la naturaleza humana y el desarrollo del hombre, desde que es niño hasta que se hace adulto

Algunos enlaces relacionados :
.

miércoles, septiembre 24, 2008

Adopcion. Hay que exigir un plus de madurez a los padres adoptivos

Tal y como titula este artículo que hemos extraído de la web de Amada , es importante tener en cuenta que adoptar un hijo no es lo mismo que parirlo, y como bien dice el protagonista de esta entrevista, "No admitir las diferencias es lo mismo que considerarlas en exceso".

Cuando adoptamos un hijo, hemos de ser conscientes de que entramos a formar parte de una minoría de la sociedad , pues la mayoría de las familias están configuradas a partir de una parentalidad biológica.

Ello conlleva, por tanto, el inicio de una paternalidad llena de singularidades e idiosincrasias propias del hecho adoptivo. Un niño que no lleva nuestro código genético, de quien en la mayoría de los casos no conocemos ni su origen ni su modus vivendi en los primeros meses de su vida, que viene de una situación de marginalidad, de institucionalización, etc...

Ser padres es el reto más complejo al que se somete el ser humano adulto, y en el caso de la adopción, se añade además, el hecho de que se lleva a cabo de una forma que no es "normal", es decir, que no forma parte de una mayoría, con las consecuencias de intolerancia, incomprensión, inseguridad, prejuicios, ... con las que una minoría tiene que debatirse cada día.

Es normal por lo tanto exigir a las parejas o personas que hayan decidido adoptar, el disponer de algunos pluses que les permitan resolver los conflictos propios de su condición (Adopcion. La Espera. Adaptacion. Decálogo para las familias que hemos adoptado o vamos a adoptar ).

Este artículo nos habla de que la adopción tiene como fin buscar una familia a un niñ, y no al revés, y de la importancia de que los padres estén preparados y por tanto de la improtancia del proceso de idoneidad que más que ser un proceso de selección de los mejores padres, es un proceso de información, donde se pretende que la pareja que ha decidido adoptar conozca al menos algunos aspectos básicos de lo que significa haber tomado esta decusión.

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Hay que exigir un plus de madurez a los padres adoptivos
Entrevista de Cristina Turrau - 04•11•2005

El interés del niño debe prevalecer sobre los deseos o expectativas del adulto, sostiene el responsable de evaluación de las familias candidatas de Gipuzkoa, Jesús Jiménez Jarauta. Doctor en psicología y psicoterapeuta, Jesús Jiménez es el responsable de los informes previos al certificado de idoneidad para adopción. «En la adopción, el único bien que hay que proteger es el interés del niño», dice.

Nacido en Cascante (Navarra) en 1944, desde abril es adjudicatario de la elaboración de los informes psicosociales previos al certificado de idoneidad para la adopción que otorga la Diputación de Gipuzkoa. Trabaja con un equipo de 4 psicólogos y 4 trabajadores sociales.

- ¿Con qué actitud inician los padres los trámites para adoptar a un hijo?

- Mi experiencia me demuestra que existen una serie de creencias erróneas en torno a la adopción. Y una de ellas es plantear la adopción como un derecho de los adultos que la solicitan. En la adopción, el bien que hay que proteger es única y exclusivamente el interés del niño.

- Y la adopción, dice usted, ¿no es un derecho de quien la solicita?

- Por muy duro que parezca, el único derecho que asiste a las parejas interesadas es precisamente el de solicitar la adopción a las instituciones competentes y a recibir un trato justo.

- ¿Abundan las parejas que plantean la adopción como un derecho?

- Algunas parejas llegan con expectativas poco realistas. A veces se minimizan las dificultades y da la impresión de que se quiere conseguir el hijo a toda costa, sin tomarse un tiempo de análisis y de preparación.

- Además del tiempo de tramitación, ¿la adopción requiere un tiempo de preparación mental?

- Efectivamente. La Diputación organiza cursos para preparar a las parejas que van a adoptar a un hijo. Muchas veces, parejas que se han sometido a intentos de fertilización asistida pasan de forma inmediata a la tramitación de la adopción sin haber elaborado sentimientos y frustraciones asociadas a la infertilidad. Desde esta posición es más difícil adquirir la preparación adecuada para afrontar la adopción.

- Educar a un niño adoptado, ¿tiene más dificultades que educar a un hijo biológico?

- No admitir las diferencias es tan peligroso como considerarlas en exceso. El niño llega con una historia familiar traumática que termina en una experiencia de orfanato. El desconocimiento del idioma, la adaptación a otras personas y a otras costumbres convierten a la adopción en un fenómeno complejo.

- Insiste en las complejidades del hecho adoptivo...

- Es cierto que en la adopción priman las ventajas para el niño. Pero no hay que olvidar que el menor puede sentir desarraigo de su ambiente de origen y desvinculación de alguna persona de apego. Las conductas asociadas al síndrome de separación, como negarse a comer, trastornos en el sueño o rechazo temporal al padre o madre adoptivos, no son extrañas.

- Sostiene usted que no todas las familias son idóneas para adoptar.

- A veces se tiene la idea de que es suficiente dar mucho amor al niño para que sea feliz y que sólo deberían quedar excluidas de la adopción las parejas con trastornos de personalidad o socialmente marginadas. Aparecen así actitudes demasiado críticas y poco motivadas en relación al estudio de idoneidad que las instituciones competentes deben realizar.

- Parece que pide un plus de serenidad y equilibrio a las parejas que solicitan una adopción...

- Efectivamente. Los padres adoptantes deben estar preparados para superar fases complejas que ocurren normalmente tras la luna de miel inicial, en la que tanto el niño como la familia se esfuerza por agradar. Hay familias que permanecen en esta etapa para siempre y otras que inician el proceso de adaptación de forma menos grata, al no sentirse correspondidos en sus muestras de cariño y de atención.

- Y para superar esos momentos difíciles se necesita preparación...

- Por eso se les exige a estas parejas un plus de madurez. Los momentos difíciles, si se resuelven bien, pueden ser muy positivos para la formación de los vínculos afectivos y el apego. Una familia sin la autoestima, fortaleza y preparación necesarias manifestará una mayor proclividad a sentir culpa o fracaso.

- La adopción, ¿no siempre es la mejor de las soluciones?

- A veces se escucha que los niños estarán siempre mejor en una familia, aunque no sea la más adecuada, que en un orfanato. Se olvida que en dichos centros hay muy pocos niños adoptables según las expectativas de los solicitantes. Se solicitan niños de pocos meses o años y sin enfermedades. Hay tal demanda que los países de origen están fijando cupos a los países de recepción. En los orfanatos quedan los niños mayores de cinco años o los que poseen enfermedad grave.

- Hay quien se queja de que el estudio de idoneidad puede resultar invasivo...

- Son mayoría las personas que entienden el sentido y la necesidad de dicho estudio. Se trata de entender que se busca la familia adecuada para un niño, más que un niño para una familia, aunque el proceso se enfoque con respeto y voluntad de solución. Bastantes parejas inician el proceso de valoración con ansiedad y cierto recelo, pero se tranquilizan cuando comprenden que el procedimiento entra dentro de lo razonable.

- La adopción, ¿enseña mucho?

- Muchos padres afirman que el niño les ha dado a ellos mucho más de lo que ellos le han ofrecido. Entienden la adopción como receptores de un acto de generosidad del que también quieren hacer partícipe a la madre biológica.

jueves, septiembre 18, 2008

EL ROL DE LOS PROFESIONALES EN LOS PROGRAMAS DE INTERVENCIÓN CON FAMILIAS: RETOS Y APRENDIZAJES


Siempre hemos comentado en este blog la importancia de que existan servicios de soporte y ayuda en la postadopción a aquellas familias que puedan necesitarlo, y además vemos por las encuestas que van rellenando los lectores, que es un tema que más de un 80% lo consideran muy interesante o manifiestan una repetividad positiva.

Este artículos lo hemos recogido del boletín electrónico Infocoponline de quien anteriormente ya hemos publicado otros artículos (Adopcion. Adolescencia. Buenas noticias para las familias adoptivas ) , y nos da una visión interesante de los profesionales que están al otro lado de las familias, ayudándolas a mejorar la calidad afectiva y de vínculo con sus hijos.

No nos hablan de soporte a las familias específicamente de hijos adoptados, sino a todas aquellas familias que por un motivo u otro son derivadas de los centros de atención a este centro de Baleares para recibir atención profesional para mejorar la calidad afectiva y de vínculo entre los miembros de la familia.

Nos comenta el rol que juega la figura del profesional en este tipo de relaciones, y las preguntas que ellos mismos se hacen cuando desarrollan su actividad (nivel de intromisión en la relación familiar, tipo de soporte que deben desarrollar, ...).

Es un artículo curioso y recomendable, un poco largo éso sí, pero que nos ofrece una perspectiva desde "el otro lado", que siempre es interesante conocer para entender mejor a los profesionales que nos ayudan, sus objetivos, intereses e inquietudes.

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EL ROL DE LOS PROFESIONALES EN LOS PROGRAMAS DE INTERVENCIÓN CON FAMILIAS: RETOS Y APRENDIZAJES

María A. Riera y María Ferrer Ribot
Universidad de las Islas Baleares

La calidad de las relaciones en los primeros años de vida del niño/a condiciona de manera directa su desarrollo. Sin duda, disfrutar de buenas relaciones en esta etapa del ciclo vital es un factor protector de la salud mental infantil. Las primeras relaciones sirven de base para el desarrollo posterior cognitivo, emocional y de las habilidades sociales que se irán configurando en el niño, aspectos que se irán modulando, en mayor o menor grado, en función de las primeras experiencias de vinculación y la calidad de la relación con los padres.

Consideramos necesario incorporar servicios de promoción y apoyo a las familias y, a la vez, desarrollar programas de prevención y detección de situaciones de dificultad. También se requiere una atención para aquellas familias inmersas en contextos de vulnerabilidad, ya que el acompañamiento de profesionales les ayudaría a salir de esta situación. El programa de intervención con familias que presentamos tiene como objetivo fundamental trabajar el vínculo afectivo padres-hijos, y pretende ser una medida de prevención de la salud mental infantil incidiendo en los sistemas relacionales de la familia para incrementar las competencias y las habilidades parentales.

El programa es desarrollado por una asociación ubicada en Palma de Mallorca y el grupo de investigación de Educación Infantil de la UIB (GEI), cuyo principal objetivo es promover programas y servicios destinados a la atención a la primera infancia y a las familias.

Los usuarios del servicio son derivados desde diferentes administraciones públicas, de ahí que el perfil de los participantes sea diverso: familias remitidas por el servicio de pediatría de la zona, familias cuyos hijos están en proceso de retorno después de un acogimiento temporal, familias usuarias de los servicios sociales de atención primaria, familias atendidas por el Equipo de Infancia y Familia que están en proceso terapéutico, y también otras familias que no requieren ningún apoyo psicosocial. El perfil de los destinatarios del programa incluye a familias con niños menores de tres años con características diversas: madres adolescentes, familias monoparentales, inmigrantes, usuarios en proceso de valoración en relación a la competencia familiar, etc.

El dispositivo funciona un día a la semana con un grupo estable de 8 familias durante un mínimo de 6 meses. Es un servicio en el que padres y madres encuentran un lugar acogedor en el que pueden relacionarse y jugar con sus hijos en un ambiente adecuado y tranquilo. Aquí, se ofrece la oportunidad de expresar y compartir vivencias entre adultos que viven circunstancias parecidas y con profesionales que actúan como mediadores de las relaciones.

A modo de ejemplo, veamos los testimonios de algunas madres:

10h de la mañana, van llegando las familias. Hoy ha llegado una familia nueva y son las propias madres las que le presentan el programa:

- Isabel: "Aquí venimos a jugar, a veces a hacer masajes a los niños, a darles bien la merienda".

- Carlota: "Venimos para aprender y enseñar a los niños a portarse bien".

- Antonia: "Aprendemos a mirar, a observar, a sentir, a jugar con los niños y con otros niños. Ah, y también venimos a hacer la tertulia y el café".

Perfil de los profesionales

Los profesionales que intervienen en el programa pertenecen a ámbitos profesionales diversos y complementarios, como psicólogos familiares, educadores sociales o maestros especialistas en educación infantil. Desde nuestra experiencia, entendemos que es necesaria la creación de redes de profesionales interdisciplinares, que trabajen conjuntamente y den coherencia y respuestas adecuadas a situaciones complejas.

En los cinco años de funcionamiento del programa son muchas las dudas e interrogantes que se nos han ido planteando respecto al rol a asumir por los profesionales, pero también los aprendizajes y retos que descubrimos en este sentir y crecer con las familias.

1. Respecto a las actitudes y características personales:

Nos planteamos las siguientes cuestiones: ¿cómo establecer relaciones afectivas con los padres y los niños basadas en el respeto y sin generar dependencias?, ¿cómo evitar identificaciones y proyecciones personales?, ¿qué proximidad-distancia debemos buscar en las relaciones?

Hemos comprobado que no es fácil contener la propia angustia personal que puede desencadenarse de las situaciones de cada familia. Trabajar con familias en riesgo requiere personas emocionalmente no reactivas, estables y con habilidad para estar "centradas" y manejar situaciones de conflicto dolorosas e impactantes.

Las personas que trabajamos en el programa debemos ser capaces de promover un vínculo afectivo seguro, tanto con los padres y madres como con los niños. Para ello, hay que desarrollar capacidades de empatía, sensibilidad y ser capaces de ofrecer confianza y seguridad.

2. Respecto al perfil y formación profesional:

Alguna de las cuestiones clave son: ¿qué perfil profesional es necesario para trabajar con esta diversidad familiar?, ¿qué formación y qué bagaje experiencial se requiere?

A medida que avanzamos en la consolidación del programa somos cada vez más conscientes del papel fundamental que cobra la formación inicial y permanente de los profesionales. Los aspectos que consideramos fundamentales incluyen desde la observación y escucha activa hasta el trabajo en equipo. Son necesarios también conocimientos sobre la teoría del apego y sus trastornos, el maltrato infantil, el funcionamiento del sistema familiar y sus disfunciones. Trabajar con niños de 0-3 años también implica conocer las características evolutivas de la infancia así como estrategias de intervención y estimulación en estas edades.

3. Respecto al modelo profesional:

En la intervención familiar es inevitable preguntarse aspectos como ¿qué rol profesional asumimos, como expertos o como mediadores?, ¿dónde nos debemos situar en la relación con las familias?, ¿somos actores, espectadores, directores, etc.?

Cunningham i Davis (1988) analizan la posición de los profesionales en la intervención con familias. Así, definen tres modelos de relación del profesional: experto, trasplante y usuario. Los profesionales que trabajan en nuestro programa adoptan roles más parecidos al último modelo, usuario, aunque teniendo en cuenta que siendo un trabajo conjunto con padres e hijos bien preferimos llamarlo modelo de "mediador" de relaciones entre padres e hijos o "facilitador" de relaciones e interacciones positivas.

4. Respecto a las intervenciones:

Por último, en relación al tipo de intervención, nos planteamos los siguientes interrogantes: ¿cuándo y cómo intervenir?, ¿cómo intervenir sin interferir en la relación padres-hijos?, ¿cómo ajustar las intervenciones a los objetivos planteados con cada familia?, ¿cómo dar continuidad y coherencia a nuestras intervenciones?, ¿cómo evitar la improvisación y la precipitación en las acciones que realizamos?

Para los profesionales, la observación y la escucha activa son ejes claves para ofrecer una adecuada retroalimentación y ajustar las intervenciones. Así, aprendemos a esperar para no precipitar las intervenciones, a confiar en las competencias y capacidades de los padres, reforzando sus fortalezas, rescatando sus capacidades más que sus dificultades. Intentamos movilizar los propios recursos y transmitir a los padres la confianza de que creemos en sus potencialidades.

Es fundamental que los profesionales ofrezcan contención y seguridad para crear un clima de seguridad y favorecer las relaciones con los hijos, así como propiciar el intercambio espontáneo entre los miembros del grupo para confrontar experiencias, puntos de vista o inquietudes respecto a la vivencia de ser padres y madres. En momentos distendidos, como tomando un café, los padres y madres conjuntamente con el equipo hablan y reflexionan sobre las propias actuaciones con los hijos. Facilitar espacios de diálogo permite a los padres conectar con sus dificultades. En este sentido, es necesario cuidar el lenguaje que se utiliza procurando ser respetuosos y cálidos en el trato con las familias. A partir de las intervenciones sutiles e indirectas intentamos ofrecer modelos o dar algunas pautas para actuar ante situaciones diversas: estimular la autonomía de los hijos, saber intervenir ante los conflictos, propiciar situaciones lúdicas, etc.

Contemplar estas competencias profesionales contribuye, como señalan Barudy y Dantagnan (2005), a ofrecer un ambiente de buen trato hacia los niños y ofrecer nuevas relaciones familiares introduciendo modelos competentes y sanos de parentalidad.

Consideramos fundamental ofrecer apoyo a las familias en la crianza de los hijos y poner recursos humanos al servicio de las familias, incrementando la presencia de profesionales con diversa formación (psicólogos, pedagogos…) y desarrollando un trabajo multidisciplinar.

El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en Enginy: Ferrer, M., Riera, M.A. (2008). El rol y las intervenciones de los profesionales en programas socioeducativos para familias de riesgo. Enginy, 16-17, 31-40.

Referencias:

Barudy, J; Dantagnan, M. (2005). Los buenos tratos a la infancia. Barcelona: Gedisa.

Cunningham, C.; Davis, H. (1988). Trabajar con los padres. Madrid: Siglo XXI de España Editores. Ministerio de Educación y Ciencia.

lunes, agosto 25, 2008

Adopcion. Fracasos en la adopcion

Adopcion. Postadopcion.


Fracasos en la adopcion

Este es un tema que nos lleva preocupando desde el principio de este blog (Adopcion. La Espera. Adaptacion. Decálogo para las familias que hemos adoptado o vamos a adoptar ), y es cuando una adopción fracasa, es decir, el niño adoptado debe ser devuelto a los servicios sociales porque sus padres adoptivos han renunciado a él.

Es algo que no se puede expresar con palabras, porque parece imposible que pueda darse, pero por desgracia, en el artículo que publicamos hoy, nos comenta que en España se producen 2 fracasos de cada 15 adopciones (nada menos que un 13,3%). Personalmente, creo que es una auténtica barbaridad, si lo comparamos con otros datos aqui publicados (Adopcion. Estadisticas. Fracasos. La espera. Situación actual y perspectivas de las familias con hijos adoptados (1ª parte) ), pero no por ello deja de ser un tema muy preocupante donde la comunidad adoptiva tendría que trabajar para evitarlo.

Insistimos en este blog sobre la importancia de estar preparado a la hora de afrontar la adopción, de saber tener perspectiva y conocer bien los aspectos que suelen rodear a la adopción y que con el tiempo es posible que afloren en la relación con nuestros hijos.

Adoptar es la mejor experiencia que he vivido , qué voy yo a decir, pero si algo he aprendido en todo este tiempo, es que nunca hay que bajar la guardia y siempre hay que estar preparado para saber responder a nuestros hijos cuando ellos lo reclaman, con la empatía y la comprensión que ellos esperan.

La idoneidad es un primer paso a este conocimiento de la adopción, pero durante toda la vida creo que es importante que busquemos otras vías para empaparnos y conocer la realidad de la adopción con objetividad, como por ejemplo se me ocurren :

1- asistir a tertulias o cursos sobre postadopción (http://hoyelmejordia.blogspot.com/search/label/Tertulias) que nos permiten, guiadas a través de profesionales, conocer la evolución de otras familias y debatir sobre aspectos claves de la adopción como pueden ser los orígenes, el duelo, las pérdidas..., para enriquecernos y enriquecer luego a nuestros hijos.
2- seguir manteniendo relaciones y salidas periódicas con otras familias que también han adoptado nos puede ofrecer unas perspectivas diferentes sobre la educación de nuestros hijos así como compartir experiencias y conocer nuevos recursos a la hora de afrontar la educación de nuestros hijos.

3- recurrir a profesionales y psicopedagogos especializados en la adopción cuando preveemos o vivimos situaciones que a veces no sabemos nosotros resolver, en muchos casos estresantes y que no ayudan al equilibrio familiar, es un aspecto que debe estar siempre en nuestra agenda.

Ya ha quedado lejos , por suerte para todos los niños adoptados, ése tópico que siempre iba asociado a la adopción de que "CON AMOR TODO SE ARREGLA" y cada vez nos damos más cuenta de que el amor es imprescindible pero no es enabsoluto suficiente.

Estar preparados nos permite responder con equilibrio y saber enriquecernos con situaciones que sin estarlo nos parecerían no sólo complejas, sino muchas veces irresolubles.

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Fracasos en adopción

Dos de cada 15 niños adoptados en España tienen que volver a la institución de acogida por haber fracasado el proceso de adaptación a su nueva familia. Una vez de vuelta en la institución, sólo el 60% consiguen adaptarse a una segunda familia adoptiva.

Así lo explicó en la Universitat d'Estiu de Gandia la catedrática de Psicología de la UV, María Vicenta Mestre.

La experta participa en un programa que llevan a cabo la Conselleria de Bienestar Social y la Universitat de València para asesorar a las familias que adoptan a niños desde que hacen la solicitud hasta que llevan dos años de convivencia.

Ante posibles conflictos, desgastes, tensión emocional, muchas veces se tiene que interrumpir el proceso de adopción, por ello se ha diseñado este programa, para prevenir de estos problemas y conseguir que no fracase ningún proceso y ningún niño tenga que regresar a la institución de acogida.

"La adopción siempre supone, al menos, un abandono", declaró la psicóloga. Por ello este programa analiza en profundidad la idoneidad de los padres. Este proceso suele ser largo, pero como señaló Mestre "es muy necesario". No se trata de poner trabas, continuó, "sino que son aspectos reguladores para que las adopciones sean exitosas.

Adopciones de riesgo
La catedrática también habló de las adopciones de riesgo, que se dan cuando, por ejemplo, el niño tiene más de seis años o tiene una historia de maltrato anterior. Otros factores de riesgo son que el menor tenga una discapacidad o enfermedad o que sea de una etnia diferente.
De todas formas, Mestre destacó que una adopción de riesgo "no significa que esté condenada al fracaso", sino que hay que dar a los padres recursos para afrontarla y también dar atención psicológica al niño.

Por otra parte, la experta indicó que la mayoría de adopciones de la Comunitat, concretamente en un 70%, las llevan a cabo familias biparentales. En un 25% por ciento de los casos se trata de familias compuestas sólo por un padre o una madre.

En cuanto a las adopciones por parte de familias que tienen algún hijo biológico, Mestre aseguró que es "enriquecedor", ya que los padres ya tienen experiencia en la crianza y el niño adoptado tiene en su hermano un soporte, un cómplice. Por todo ello, la experta destacó la necesidad de "implicar al máximo" a los hijos biológicos en el proceso.

Además, puntualizó que los países preferidos por los valencianos para adoptar niños son China, los países del Este de Europa y, últimamente, también Etiopía y Angola. En este sentido, señaló que muchas veces las trabas en el proceso vienen del país de origen de los niños, ya que desde España sólo se lleva a cabo el proceso de idoneidad. Por último, remarcó que el mejor lugar para un niño "es una familia" y que, desde las administraciones se trata, fundamentalmente, de proteger a los menores en todo el proceso.

La catedrática participó como ponente en el curso de la UEG Menors i situacions de risc, que está coordinado por la profesora de Derecho Civil de la Universitat de València, Rosa María Moliner.

viernes, julio 11, 2008

Adopcion. Las heridas del abandono

Adopcion. La espera. Adaptación

Adoptar un hijo significa primero que hemos pasado por un proceso de querer tener un hijo, y el hecho de que sea a través de la adopción o no que lo tengamos, será una consecuencia de ése deseo; es decir, la adopción nunca debería ser una razón para tener un hijo.

Este artículo, extraído del periódico de la adopción (adoptantis@telefonica.net), nos recuerda un aspecto clave de la adopción, y es que una adopción es para toda la vida, y que el hecho de que nuestro hijo sea adoptado, significa que tendrá unas particularidades que los padres debemos conocer para poder responder a sus necesidades en caso de sea necesario.

Los padres adoptivos normalmente conocemos bien la existencia de algunas particularidades propias de la condición de adopción de nuestros hijos, y este artículo nos habla de una de ellas, de la sensación de abandono, que a veces tienen nuestros hijos en las diferentes etapas de su vida (adaptación, pubertad, adolescencia, paternidad,..) y los motivos por lo cuales se manifiesta.

Es francamente una cosa que, como padre adoptivo, me ha costado siempre comprender, y supongo que esta sensación de vacío, este duelo permanente que se va manifestando durante las diferentes etapas de cambio en la vida en nuestros hijos, sólo se puede comprender si eres adoptado, pero creo que aunque no podamos comprenderlo, es nuestra obligación comprender al menos cómo se sienten nuestros hijos para poder ayudarlos a superar estos momentos.

Tal y como nos recuerda este artículo, unos padres con empatía y una preocupación por conocer la adopción y sus particularidades son siempre el mejor soporte para un hijo.

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Las heridas del abandono

Los niños adoptados tienen más tendencia a sufrir trastornos de conducta que el resto pero la razón es muy clara y se remonta a su gestación y primeros años de crianza en la que sufrieron todo tipo de adversidades: maltrato, negligencia, institucionalización en orfanatos.

Los expertos son partidarios de que al niño se le revele la verdad no más tarde de los 4 años para ayudarle a superar los problemas, si surgen. Los más afectados proceden de Rusia y países del Este.

Los psiquiatras han observado un aumento de los trastornos de conducta, del desarrollo y del vínculo del apego en los menores en los últimos años, pero los que más acusan estas alteraciones son los niños que han vivido situaciones de adversidad preadoptiva como abusos, maltrato, negligencia y largos periodos de internamiento en orfanatos. Los más afectados son los que proceden de Rusia y de los países del Este, "cuando llegan a la consulta, acuden ya con el problema", declaró la psiquiatra infantil Gemma Ochando, que trabaja en el hospital La Fe.

Los trastornos más habituales son los de conducta, aprendizaje, de déficit de atención e hiperactividad y los que están relacionados con la adaptación. En menor grado, sufren las consecuencias de un débil vínculo del apego al haber sido abandonados, alteraciones del sueño y ansiedad ya que temen un segundo abandono por parte de los padres adoptivos.

Ochando explicó que hay tres periodos críticos: cuando el niño llega a su nuevo hogar, cuando se hace púber y cuando tiene su primer hijo, que revive su experiencia de pequeñín. Con la llegada a su nueva familia, el menor sufre dificultades porque pierde todos sus referentes: el idioma, la cultura, compañeros, la religión y, en ocasiones, hasta el nombre, "que hace que este cambio sea especialmente delicado, ya que pasa de vivir con los cuidadores en un orfanato a conocer a una familia y a unos padres que para él son unos desconocidos", indica la psiquiatra que agrega que, en muchas ocasiones, los niños se sienten culpables porque han dejado amigos en el orfanato que echan de menos y cuya pérdida también tienen que superar.

Un proceso de por vida

A esta situación absolutamente nueva se suma el estrés de la escolarización, el aprendizaje de otra lengua y la dificultad que tienen para expresar sus sentimientos de miedo e inseguridad. "Por eso recalcamos que la adopción no es un hecho puntual y que el proceso va a durar toda la vida", indica la experta.

La segunda fase crítica es la pubertad, sobre todo para los niños que la viven muy precozmente: entre los 8 y 9 años, "porque sienten más reafirmar su identidad", expresa Gemma Ochando que afirma que los padres deben de estar preparados para afrontar los cambios que se produzcan.

A los 18 años se produce otra crisis porque querrá conocer sus orígenes, "y la tercera es cuando tienen un hijo, porque reviven los primeros momentos de su vida, aunque cuando se mueren los padres adoptivos también entran en una crisis importante porque sienten un segundo abandono".

La psiquiatra aconseja a los padres que acudan a los servicios sociales o médicos cuando observen algún rasgo anómalo, "sin tener miedo a que se les cuestione su valía como padres porque lo más primordial en estos casos siempre es la prevención".

Pilar G. del Burgo

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