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martes, marzo 06, 2012

Niños desafiantes

Este artículo lo hemos extraído del periódico de la adopción de Adoptantis, al que podéis subscribiros enviando un email a adoptantis@hotmail.com.

En este artículo, escrito desde una perspectiva bastante técnica, la autora nos habla de los motivos que pueden llevar a que existan niños con comportamientos agresivos, de mala conducta y desafiantes.

Es verdad que a mi también me molesta lo fácil que es en algunos casos para muchos profesionales ponerle a un niño conflictivo la etiqueta de TDA o TDAH y de ésa manera tener una excusa para medicarlo y resolver en primera instancia su comportamiento, pero sin tener en cuenta que lo que estamos haciendo es tapar burdamente una actitud que tiene unos motivos que nunca podremos desvelar.

Igual que sugiere la autora, creo que todo comportamiento tiene un motivo más cultural, social y de educación que en cambio de tipo neurológico o físico, sin descartar obviamente que hay un pequeño porcentaje de este último grupo, pero siempre teniendo en cuenta que se trata de una minoría.

Es largo pero para aquéllos que se encuentren en situaciones similares, les puede ser de utilidad, sobretodo para saber que hay en la mayoría de los casos unas causas, y que sólo conociéndolas es como podemos trabajar para arreglar nuestras vidas y las de nuestros hijos.

Como siempre, la autora nos recuerda que si hemos decidido ser padres es porque debemos actuar como tales, pues en muchos casos, este comportamiento es debido a una falta de figuras que ejerzan como padres que geneen confianza en su entorno y permitan que se relajen crezca su confianza.

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Adaptacion. Adolescencia. Niños estresados

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Son esos niños a los que se atribuía “mala conducta” o “mala educación”; hoy algunos los rotulan como “trastorno negativista desafiante” o “trastorno oposicionista”. La autora sostiene que esa conducta “abarca problemáticas muy diferentes”, y la vincula con determinaciones familiares y sociales.

“Alan tiene siete años. No respeta las reglas de la escuela, contradice a la maestra, desafía a las autoridades. Debe tener un problema orgánico. ¿No necesitará medicación?” “Pedro tiene cuatro años; discute todo lo que se le dice, se pelea con los otros chicos y se enoja cuando se lo reta. Se tira al suelo cuando se le niega algo que quiere. Nos dijeron que consultemos a un neurólogo.” “Juan tiene cinco años. Se niega a hacer lo que se le pide, dice a los gritos que no quiere obedecer y trata de imponer su voluntad todo el tiempo. Lo retamos, le pegamos y le ponemos penitencias, pero cada vez es peor. ¿Qué podemos hacer?” Y una escena en la calle: La mamá: “Cuando hablo con otro adulto no me interrumpas”. El nene, de cinco años (en el mismo tono de voz autoritario): “Y vos contestame cuando yo te hago una pregunta”. La mamá: “Me estás desafiando”. El niño: “Y vos me estás desafiando a mí”.

Son niños a los que antes se les adjudicaba “mala conducta” o “mala educación”. Algunos de estos niños fueron rotulados por diversos profesionales como “síndrome de déficit de atención con hiperactividad”. Otros, como “trastorno negativista desafiante” o “trastorno oposicionista desafiante”, una nueva clasificación que circula por los ámbitos de la salud y la educación. Otro “trastorno de época” con una supuesta “solución” de época. Así, algunos niños a los que se les pone este sello son medicados con antipsicóticos en dosis leves, para mejorar su conducta.

Nuevamente, como en el caso del trastorno por déficit de atención, nos encontramos con la descripción de una conducta frecuente en nuestra cultura, frente a la cual se arma una clasificación psiquiátrica y se supone un remedio mágico. Por consiguiente, es una nominación que suele abarcar patologías y problemáticas muy diferentes. Desde las respuestas impulsivas y agresivas de un niño que siente que su psiquismo estalla frente a las exigencias del mundo, hasta las dificultades de otro que no tolera las normas: todos son ubicados del mismo modo. A la vez, es frecuente que estos niños susciten la hostilidad de los adultos. Es decir, no se lo piensa como una conducta que suscita preguntas, que dice algo, sino como algo a acallar. Consideradas como un cuadro psicopatológico o como respuesta a una educación permisiva, las conductas de los niños que se oponen a las reglas escolares y familiares se piensan como algo a silenciar más que como un llamado a escuchar.

Pero el comportamiento transgresor y desafiante de los niños de hoy no tiene que ver necesariamente con una falta de castigos o con actitudes demasiado permisivas de los padres. Sucede que los adultos presentan dificultades para sostener las diferencias niño-adulto, no pueden ser garantes de un futuro mejor y esperan que los niños los sostengan narcisísticamente. Así, generan actitudes y respuestas frente a las que luego se violentan. A estos niños se los ha imbuido de un poder omnímodo. Son los mismos adultos los que los han convencido de que son seres poderosos, de que deben cumplir ya con todo lo esperado y de que este cumplimiento les traerá satisfacciones inmediatas.

¿A qué se oponen los niños? ¿A qué se niegan? ¿Qué desafío está en juego? ¿Qué nos están diciendo con tanto “negativismo”? Es frecuente que los niños de hoy traten a los adultos como pares e intenten imponer su voluntad a toda costa. Pero hay determinaciones sociales, familiares e individuales que debemos tener en cuenta en la producción de estas conductas, que suelen denunciar dificultades en la estructuración narcisista.

Al considerar el comportamiento como algo estático, un trastorno que el niño trae y que es atemporal, no se toma en cuenta su sufrimiento. Estos niños, a su vez, suelen desmentir el dolor, justamente porque suponen que tienen que funcionar como poderosos y que si se muestran débiles quedan a merced de un tirano. Generalmente son sancionados, castigados, expulsados, lo que refuerza la idea de un mundo hostil y arbitrario.

Lo que aparece como conducta oposicionista-desafiante o negativista-desafiante puede responder a múltiples determinaciones, en las cuales tienen peso tanto el medio social como el familiar, así como el modo particular en que ese niño tramita sus vivencias.

Algunos niños no hay podido constituir ligazones que operen como inhibidoras del desborde pulsional y quedan a merced de la insistencia pulsional en una pura descarga. El otro fracasa como aquel que contiene y calma y el niño queda solo en un estado de enfrentamiento con todos, suponiendo que los otros son causa de su malestar. Esto suele confundirse con un funcionamiento “oposicionista”.

Así, un niño de diez años que insultaba a las maestras, le pegaba a la madre, totalmente desbordado por cualquier situación en la que tuviera que esperar su turno o ceder frente a otro, fue diagnosticado como trastorno negativista desafiante. En ese diagnóstico primó una idea de clasificar, sin dar cuenta de los mecanismos productores de sus desbordes. Estos se desencadenaban cuando aparecía una situación en la que se le presentificaba la idea de ser aniquilado o expulsado violentamente por el otro, lo cual lo llevaba a estados de desesperación donde las urgencias se transformaban en irrefrenables. La desesperación se incrementaba en el vínculo con adultos que se ubicaban como impotentes frente a los ataques del niño.

Oposición o dependencia

En tanto el niño teme depender del otro porque no lo considera seguro y supone que va a quedar a merced de él, de sus idas y venidas, el mostrarse autosuficiente y negarse a obedecerlo puede ser el modo en que intenta sostener un armado narcisista precario. En algunos niños, dominar al otro, someterlo a la propia voluntad, parece ser la única satisfacción posible. Ya no es la satisfacción erótica en el vínculo con el otro, el placer en la realización del deseo, sino el placer en el dominio del otro como objeto. Hay niños que se unifican en el “no” como modo de ser, como protección, porque si no se sienten arrasados por el avance intrusivo del otro. La dificultad radica en que pierden la percepción de sus deseos (algunos no la tuvieron nunca) y lo único que desean es oponerse al deseo del otro (lo que delata la dependencia). Al abroquelarse en el “no”, éste funciona como organizador que les permite sostenerse como diferentes.

Este funcionamiento suele traer dificultades para sublimar. Así, en lugar del juego o de actividades creativas estos niños buscan el poder por sobre todas las cosas. Ser el jefe de la banda es lo único importante.

El “no” formulado como “no quiero” implica tanto la posibilidad de poner coto al avasallamiento del otro como de reafirmar la autonomía. Los padres de un niño de cuatro años consultaron porque el chico regulaba todos los movimientos de la casa. Si él se oponía, no podían salir a pasear o a comer afuera: cuando no se hacía lo que él quería, respondía con escándalos. Podermos preguntarnos: ¿qué quería? Quizá dominar a los otros para no darse cuenta de que eran personas autónomas, separadas de él, situación que, cuando se hacía evidente, le acarreaba muchísimo sufrimiento. A la vez, estos padres se ubicaban en una lucha de poder con el niño, repitiendo con él la batalla cotidiana con un mundo vivido como demasiado exigente.

Depender de otro supone que uno puede perderlo. Estos niños intentan desmentir toda dependencia para evitar toda pérdida. Puede ocurrir que un niño tenga terror al abandono y desmienta por eso la necesidad de ese otro. Pero el resultado es que el objeto se le torna incontrolable, la separación no puede ser eternamente desmentida y permanentemente reciben heridas insoportables, en tanto esperan una fusión imposible.

Así, un niño que, por pegar a los otros niños y desafiar a los docentes, estaba a punto de ser expulsado del jardín de infantes, trae a las sesiones su sensación de injusticia, de no ser escuchado por los maestros, de quedar como culpable de todas las situaciones de un modo arbitrario. Está muy enojado con el mundo. Le propongo jugar a que él es el psicólogo. Acepta y juego a ser una niña que les pega a todos y a la que retan todo el tiempo. Yo voy diciendo lo que siento, lo injustos que son conmigo, cómo ninguno me escucha y cómo me dejan sola, y él va pasando de ser un adulto implacable, que sólo me reta, a transformarse en un director de escuela que dice: “Yo te creo; voy a ir con vos al recreo a ver lo que pasa, y si te molestan yo te defiendo”. Esta variación de posición en el juego le permitió ir modificando su lugar en el jardín, sintiendo que los adultos podían escucharlo y defenderlo. Pudo empezar a mostrar sus miedos, sus debilidades, y soportar la indefensión frente a los adultos.

Muchas veces la desmentida de la dependencia está sostenida por los adultos, que ubican al niño como todopoderoso frente a adultos impotentes. Lo que podemos denominar “idealización de la infancia” es uno de los factores sociales que inciden en las dificultades de los niños de hoy.

Los padres de una niña de tres años afirmaban que la niña era “terrible” y que en la casa rompía todo. Al relatar un episodio en que la niña había roto la mesada de la cocina, le adjudicaban una fuerza que no tenía. De este modo, la niña quedaba entrampada entre un poder omnímodo y ser la culpable de todo lo que ocurría, cuando era obvio que la mesada estaba quebrada desde antes y ella sólo había puesto de manifiesto ese quiebre. La niña –curiosa, con un lenguaje muy desarrollado y un excelente nivel de juego dramático– no obedecía y se enojaba frente a cualquier negativa a sus deseos. ¿Cómo iba a obedecer a adultos que se mostraban más débiles que ella? Una consecuencia era la confusión respecto de sus propias posibilidades y un estado de desesperación, del que intentaba salir a través del desafío.

Beatriz Janin

Directora de la Carrera de Posgrado de Psicoanálisis con Niños, APBA-UCES.

Texto extractado del libro El sufrimiento psíquico en los niños. Psicopatología infantil y constitución subjetiva (Editorial Noveduc)

miércoles, septiembre 24, 2008

Adopcion. Hay que exigir un plus de madurez a los padres adoptivos

Tal y como titula este artículo que hemos extraído de la web de Amada , es importante tener en cuenta que adoptar un hijo no es lo mismo que parirlo, y como bien dice el protagonista de esta entrevista, "No admitir las diferencias es lo mismo que considerarlas en exceso".

Cuando adoptamos un hijo, hemos de ser conscientes de que entramos a formar parte de una minoría de la sociedad , pues la mayoría de las familias están configuradas a partir de una parentalidad biológica.

Ello conlleva, por tanto, el inicio de una paternalidad llena de singularidades e idiosincrasias propias del hecho adoptivo. Un niño que no lleva nuestro código genético, de quien en la mayoría de los casos no conocemos ni su origen ni su modus vivendi en los primeros meses de su vida, que viene de una situación de marginalidad, de institucionalización, etc...

Ser padres es el reto más complejo al que se somete el ser humano adulto, y en el caso de la adopción, se añade además, el hecho de que se lleva a cabo de una forma que no es "normal", es decir, que no forma parte de una mayoría, con las consecuencias de intolerancia, incomprensión, inseguridad, prejuicios, ... con las que una minoría tiene que debatirse cada día.

Es normal por lo tanto exigir a las parejas o personas que hayan decidido adoptar, el disponer de algunos pluses que les permitan resolver los conflictos propios de su condición (Adopcion. La Espera. Adaptacion. Decálogo para las familias que hemos adoptado o vamos a adoptar ).

Este artículo nos habla de que la adopción tiene como fin buscar una familia a un niñ, y no al revés, y de la importancia de que los padres estén preparados y por tanto de la improtancia del proceso de idoneidad que más que ser un proceso de selección de los mejores padres, es un proceso de información, donde se pretende que la pareja que ha decidido adoptar conozca al menos algunos aspectos básicos de lo que significa haber tomado esta decusión.

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Adpcion. Postadopcion. La importancia de ser padres adoptivos
Adopcion. La Espera. Postadopcion. Tienes la piel muy fina
Adopcion. La espera. Capacidad, ideoneidad y elegibilidad
Seleccion de postulantes a padres adoptivos
Preparacion y valoracion de los futuros padres adoptivos


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Hay que exigir un plus de madurez a los padres adoptivos
Entrevista de Cristina Turrau - 04•11•2005

El interés del niño debe prevalecer sobre los deseos o expectativas del adulto, sostiene el responsable de evaluación de las familias candidatas de Gipuzkoa, Jesús Jiménez Jarauta. Doctor en psicología y psicoterapeuta, Jesús Jiménez es el responsable de los informes previos al certificado de idoneidad para adopción. «En la adopción, el único bien que hay que proteger es el interés del niño», dice.

Nacido en Cascante (Navarra) en 1944, desde abril es adjudicatario de la elaboración de los informes psicosociales previos al certificado de idoneidad para la adopción que otorga la Diputación de Gipuzkoa. Trabaja con un equipo de 4 psicólogos y 4 trabajadores sociales.

- ¿Con qué actitud inician los padres los trámites para adoptar a un hijo?

- Mi experiencia me demuestra que existen una serie de creencias erróneas en torno a la adopción. Y una de ellas es plantear la adopción como un derecho de los adultos que la solicitan. En la adopción, el bien que hay que proteger es única y exclusivamente el interés del niño.

- Y la adopción, dice usted, ¿no es un derecho de quien la solicita?

- Por muy duro que parezca, el único derecho que asiste a las parejas interesadas es precisamente el de solicitar la adopción a las instituciones competentes y a recibir un trato justo.

- ¿Abundan las parejas que plantean la adopción como un derecho?

- Algunas parejas llegan con expectativas poco realistas. A veces se minimizan las dificultades y da la impresión de que se quiere conseguir el hijo a toda costa, sin tomarse un tiempo de análisis y de preparación.

- Además del tiempo de tramitación, ¿la adopción requiere un tiempo de preparación mental?

- Efectivamente. La Diputación organiza cursos para preparar a las parejas que van a adoptar a un hijo. Muchas veces, parejas que se han sometido a intentos de fertilización asistida pasan de forma inmediata a la tramitación de la adopción sin haber elaborado sentimientos y frustraciones asociadas a la infertilidad. Desde esta posición es más difícil adquirir la preparación adecuada para afrontar la adopción.

- Educar a un niño adoptado, ¿tiene más dificultades que educar a un hijo biológico?

- No admitir las diferencias es tan peligroso como considerarlas en exceso. El niño llega con una historia familiar traumática que termina en una experiencia de orfanato. El desconocimiento del idioma, la adaptación a otras personas y a otras costumbres convierten a la adopción en un fenómeno complejo.

- Insiste en las complejidades del hecho adoptivo...

- Es cierto que en la adopción priman las ventajas para el niño. Pero no hay que olvidar que el menor puede sentir desarraigo de su ambiente de origen y desvinculación de alguna persona de apego. Las conductas asociadas al síndrome de separación, como negarse a comer, trastornos en el sueño o rechazo temporal al padre o madre adoptivos, no son extrañas.

- Sostiene usted que no todas las familias son idóneas para adoptar.

- A veces se tiene la idea de que es suficiente dar mucho amor al niño para que sea feliz y que sólo deberían quedar excluidas de la adopción las parejas con trastornos de personalidad o socialmente marginadas. Aparecen así actitudes demasiado críticas y poco motivadas en relación al estudio de idoneidad que las instituciones competentes deben realizar.

- Parece que pide un plus de serenidad y equilibrio a las parejas que solicitan una adopción...

- Efectivamente. Los padres adoptantes deben estar preparados para superar fases complejas que ocurren normalmente tras la luna de miel inicial, en la que tanto el niño como la familia se esfuerza por agradar. Hay familias que permanecen en esta etapa para siempre y otras que inician el proceso de adaptación de forma menos grata, al no sentirse correspondidos en sus muestras de cariño y de atención.

- Y para superar esos momentos difíciles se necesita preparación...

- Por eso se les exige a estas parejas un plus de madurez. Los momentos difíciles, si se resuelven bien, pueden ser muy positivos para la formación de los vínculos afectivos y el apego. Una familia sin la autoestima, fortaleza y preparación necesarias manifestará una mayor proclividad a sentir culpa o fracaso.

- La adopción, ¿no siempre es la mejor de las soluciones?

- A veces se escucha que los niños estarán siempre mejor en una familia, aunque no sea la más adecuada, que en un orfanato. Se olvida que en dichos centros hay muy pocos niños adoptables según las expectativas de los solicitantes. Se solicitan niños de pocos meses o años y sin enfermedades. Hay tal demanda que los países de origen están fijando cupos a los países de recepción. En los orfanatos quedan los niños mayores de cinco años o los que poseen enfermedad grave.

- Hay quien se queja de que el estudio de idoneidad puede resultar invasivo...

- Son mayoría las personas que entienden el sentido y la necesidad de dicho estudio. Se trata de entender que se busca la familia adecuada para un niño, más que un niño para una familia, aunque el proceso se enfoque con respeto y voluntad de solución. Bastantes parejas inician el proceso de valoración con ansiedad y cierto recelo, pero se tranquilizan cuando comprenden que el procedimiento entra dentro de lo razonable.

- La adopción, ¿enseña mucho?

- Muchos padres afirman que el niño les ha dado a ellos mucho más de lo que ellos le han ofrecido. Entienden la adopción como receptores de un acto de generosidad del que también quieren hacer partícipe a la madre biológica.

viernes, julio 11, 2008

Adopcion. Las heridas del abandono

Adopcion. La espera. Adaptación

Adoptar un hijo significa primero que hemos pasado por un proceso de querer tener un hijo, y el hecho de que sea a través de la adopción o no que lo tengamos, será una consecuencia de ése deseo; es decir, la adopción nunca debería ser una razón para tener un hijo.

Este artículo, extraído del periódico de la adopción (adoptantis@telefonica.net), nos recuerda un aspecto clave de la adopción, y es que una adopción es para toda la vida, y que el hecho de que nuestro hijo sea adoptado, significa que tendrá unas particularidades que los padres debemos conocer para poder responder a sus necesidades en caso de sea necesario.

Los padres adoptivos normalmente conocemos bien la existencia de algunas particularidades propias de la condición de adopción de nuestros hijos, y este artículo nos habla de una de ellas, de la sensación de abandono, que a veces tienen nuestros hijos en las diferentes etapas de su vida (adaptación, pubertad, adolescencia, paternidad,..) y los motivos por lo cuales se manifiesta.

Es francamente una cosa que, como padre adoptivo, me ha costado siempre comprender, y supongo que esta sensación de vacío, este duelo permanente que se va manifestando durante las diferentes etapas de cambio en la vida en nuestros hijos, sólo se puede comprender si eres adoptado, pero creo que aunque no podamos comprenderlo, es nuestra obligación comprender al menos cómo se sienten nuestros hijos para poder ayudarlos a superar estos momentos.

Tal y como nos recuerda este artículo, unos padres con empatía y una preocupación por conocer la adopción y sus particularidades son siempre el mejor soporte para un hijo.

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Las heridas del abandono

Los niños adoptados tienen más tendencia a sufrir trastornos de conducta que el resto pero la razón es muy clara y se remonta a su gestación y primeros años de crianza en la que sufrieron todo tipo de adversidades: maltrato, negligencia, institucionalización en orfanatos.

Los expertos son partidarios de que al niño se le revele la verdad no más tarde de los 4 años para ayudarle a superar los problemas, si surgen. Los más afectados proceden de Rusia y países del Este.

Los psiquiatras han observado un aumento de los trastornos de conducta, del desarrollo y del vínculo del apego en los menores en los últimos años, pero los que más acusan estas alteraciones son los niños que han vivido situaciones de adversidad preadoptiva como abusos, maltrato, negligencia y largos periodos de internamiento en orfanatos. Los más afectados son los que proceden de Rusia y de los países del Este, "cuando llegan a la consulta, acuden ya con el problema", declaró la psiquiatra infantil Gemma Ochando, que trabaja en el hospital La Fe.

Los trastornos más habituales son los de conducta, aprendizaje, de déficit de atención e hiperactividad y los que están relacionados con la adaptación. En menor grado, sufren las consecuencias de un débil vínculo del apego al haber sido abandonados, alteraciones del sueño y ansiedad ya que temen un segundo abandono por parte de los padres adoptivos.

Ochando explicó que hay tres periodos críticos: cuando el niño llega a su nuevo hogar, cuando se hace púber y cuando tiene su primer hijo, que revive su experiencia de pequeñín. Con la llegada a su nueva familia, el menor sufre dificultades porque pierde todos sus referentes: el idioma, la cultura, compañeros, la religión y, en ocasiones, hasta el nombre, "que hace que este cambio sea especialmente delicado, ya que pasa de vivir con los cuidadores en un orfanato a conocer a una familia y a unos padres que para él son unos desconocidos", indica la psiquiatra que agrega que, en muchas ocasiones, los niños se sienten culpables porque han dejado amigos en el orfanato que echan de menos y cuya pérdida también tienen que superar.

Un proceso de por vida

A esta situación absolutamente nueva se suma el estrés de la escolarización, el aprendizaje de otra lengua y la dificultad que tienen para expresar sus sentimientos de miedo e inseguridad. "Por eso recalcamos que la adopción no es un hecho puntual y que el proceso va a durar toda la vida", indica la experta.

La segunda fase crítica es la pubertad, sobre todo para los niños que la viven muy precozmente: entre los 8 y 9 años, "porque sienten más reafirmar su identidad", expresa Gemma Ochando que afirma que los padres deben de estar preparados para afrontar los cambios que se produzcan.

A los 18 años se produce otra crisis porque querrá conocer sus orígenes, "y la tercera es cuando tienen un hijo, porque reviven los primeros momentos de su vida, aunque cuando se mueren los padres adoptivos también entran en una crisis importante porque sienten un segundo abandono".

La psiquiatra aconseja a los padres que acudan a los servicios sociales o médicos cuando observen algún rasgo anómalo, "sin tener miedo a que se les cuestione su valía como padres porque lo más primordial en estos casos siempre es la prevención".

Pilar G. del Burgo

lunes, abril 21, 2008

Adopcion. No siempre es un camino de rosas

Adopcion. Adaptación. La Espera. Reflexiones. Relatos

Como dice la madre de Rosy en esta historia, qué pocas veces se habla en primera persona de los problemas y barreras que nos encontramos cuando adoptamos, no sólo antes de llegar a a brazar a nuestro hijo, sino después, durante su adaptación, las sensaciones de rechazo que padres e hijos sufren, las dificultades que supone integrar y querer a un nueco hijo que muchas veces viene empecinado a demostrar que él no puede encontrar unos opadres y una familia que lo quieran.

En este relato se ha publicado en http://www.explatclic.com/ , y aunque es un poco largo y requiere por tanto de un tiempo para leerlo, me ha gustado leer en primera persona los sentimientos, no siempre felices, de una madre hacia su hija adoptada.
Leer este tipo de testimonios levantan en mi dos sentimientos revueltos que mezclan la sensación agridulce de aquél que se entromete , como por el agujero de una llave, en las desgracias ajenas , y una sensación de alegría a la sinceridad de estos protagonistas que sabes que puede ayudar a tanta gente.
En esta historia, Me, la madre de Rosy, una niña adoptada con 6 años en la India, nos habla de las dificultades que tuvo y está teniendo en la adaptación de Rosy a su familia, y de cómo ve poco a poco que va superando sus dificultades.
Es un ejemplo como el reconocimiento de una situación puede ayudarte a darte cuenta de muchas cosas y poder entonces actuar de forma diferente que de otra manera no se te habría ocurrido. En este caso, Mer se empezó a dar cuenta que el problema de adaptación no era sólo de su hija, sino tambuén de ellos mismos, y que era necesario buscar apoyo externo con psicoterapeutas para resolverlo. Un final feliz, con mucho esfuerzo, pero feliz.
Hace observaciones muy interesantes sobre la importancia de estar preparado para adoptar, de los orígenes, y de las edades de los niños adoptados, y finaliza con un cuento precioso, sobre los protagonistas de esta historia.
Es muy interesante para cualquiera que haya adoptado porque puede verse reflejado en muchas de las sensaciones y experiencias que nos explica Mer, y también a los que hayáis tomado ya la decisión y estéis en fase de espera, para que veáis el "camino de rosas" , que como todos ya sabemos, aunque de rosas se trate, éstas no pueden estar más que llenas de espinas, pues ésa es su naturaleza, como en la adopción, su naturaleza, la complejidad de deseos, esperanzas, relaciones y pérdidas que en ella se mezclan, no puede más que proveerla también de algunas espinas que poco a poco tenemos que ir trabajando y desclavando de lo más profundo.
Otros artículos sobtre las dificulatdes y nuestro afán de superación:
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A menudo leemos testimonios muy positivos y emocionantes sobre experiencias de adopciòn. Me he preguntado si sólo a nosotros nos había tocado vivir una adopción con dificultad, o si fuera debido al pudor el que las parejas no compartieran “las sombras” de su experiencia adoptiva. Nos hemos atrevido a compartir con vosotros nuestro camino, menos idílico que otros, con la esperanza de que algunos puedan reconocerse en ella, y también con el deseo de que quien quiera adoptar, lo piense dos veces.

Acaban de cumplirse dos años de nuestro viaje a India (Bangalore) para buscar a Rosy, que entonces tenía “oficialmente” 6 años. Tenemos ya una hija biológica de 12 años, Irene. Rosy, a pesar de una historia tremenda de abandonos y malos tratos, es una niña afectuosísima, lista, alegre, con ganas de aprender, de vivir... Y entonces? os preguntaréis, cuál es el problema? El problema se presentó cuando en mí, la mamá (más que en el resto del sistema familiar) nació un rechazo, aparentemente inexplicable, hacia nuestra nueva hija. Una parte de mí deseaba esta segunda maternidad con tanta fuerza que nos hizo superar los años de espera, trámites, coloquios... que todos conocéis. Y una parte de mi rechazaba a esta niña (con los consiguientes sentimientos de culpabilidad): su ser prepotente, autocentrada, descarada, manipuladora, mentirosa... me sacaba de quicio. Me dije que probablemente ella tuviera que reconstruir la imagen de la madre, destruida después de los malos tratos, y que por eso me provocaba. Me dije que con el tiempo nos iríamos acercando, que habría llegado a amarla poco a poco. Me hice muchas preguntas y el tiempo pasaba sin que la situación mejorase, al contrario, Rosy me irritaba cada vez más y yo tomaba la defensa de nuestra hija mayor. He llegado a odiarme por mi incapacidad de amar a esta niña estupenda que se nos había donado. Empecé a pensar que el problema era mío y no suyo. Por algún motivo me sentía amenazada por esta personita y me cerraba en mí misma llena de tristeza. He llorado mucho, muchísimo en estos dos años. Y después de una de mis “bajadas al infierno” (como yo llamo a mis crisis de rechazo) me decidí a pedir ayuda. Hemos creído reconocer que no fuese ya sólo cuestión de tiempo, que era hora de actuar de otro modo (complementando lo que ya hacía el servicio psicosocial de la zona, que con gran comprensiòn y profesionalidad nos ha prorrogado el año preadoptivo).

Por suerte hemos encontrado buenìsimos psicoterapeutas, con los cuales estamos haciendo un trabajo importante, que esperamos incida positivamente sobre todo el sistema familiar. Tambièn Rosy necesitarà años para curar las heridas que tan bien esconde. Pues lo que quiero contaros es algunas de las cosas que hemos comprendido durante estos dos años. No tanto por lo que se refiere a mì (necesitarìa un libro), sino por lo que se refiere a Rosy, en cuanto niña abandonada, adoptada e immigrada. Espero que podàis encontrar razones para comprender lo que les ocurre a nuestros hijos adoptivos, que son siempre màs numerosos en nuestra sociedad.

ABANDONO Y SUPERVIVENCIA

Si muchos de nuestros hijos adoptivos han conseguido llegar hasta nosotros, despuès de haber sido abandonados y maltratados, es gracias a su capacidad de defenderse y sobrevivir en las dificultades y adversidades. Para conseguirlo han debido desarrollar habilidades propias de los adultos para poder huir, adaptarse a contextos hostiles, manipular la realidad para no sucumbir, mentir,... Deberà pasar mucho tiempo para que nuestros hijos “bajen la guardia”, se fìen completamente, y no necesiten sacar su parte “adulta”, que les ha servido para sobrevivir. Nuestros hijos, aunque no lo parezca, tienen un miedo atroz de perder nuevamente todo lo que tienen, como ya ha ocurrido antes. Miedo de ver desvanecerse el cuento de hadas. Promover la confianza no es siempre fàcil pero parece ser el camino màs eficaz. Las heridas de los niños abandonados son como fisuras en un càntaro: les hacen insaciables respecto al afecto que reciben. Parece que nada es suficiente para calmar esa sed. A esto podemos referir el frecuente protagonismo exasperado que vemos en muchos de nuestros hijos adoptivos: estar siempre al centro de la atenciòn como demanda de amor. Rosy quiere màs que nada en el mundo, una mamà, y no descansarà hasta que la tenga. Probablemente cuando estè segura de mi amor se relaje un poco. No se da cuenta de que su presiòn me asusta, que la pretensiòn y la exigencia no son el camino màs eficaz para obtener algo.

CASTIGOS Y LIMITES

Muchos de nuestros hijos adoptivos, cuando llegan a nosotros estàn acostumbrados a reconocer los lìmites a travès de las sanciones y los castigos corporales. A nosotros, occidentales, estas pràcticas nos resultan absurdas y nos cuesta marcar los lìmites a travès de los castigos. Y sin embargo para los niños acostumbrados a ello es muy difìcil cambiar los còdigos aprendidos durante años y pasar a otros màs racionales. De pronto el NO que estaba muy claro por un azote ahora sòlo se explica con palabras y les resulta difìcilmente reconocible. Y nosotros nos ponemos nerviosos por tener que repetir mil veces las cosas. Decìa Rosy cuando empezò el cole: “Aquì no pegan? Y còmo vamos a aprender?” A menudo me ha parecido clarìsimo que Rosy me estuviera pidiendo un castigo. Me he sentido fatal por haber usado castigos y bofetones (innecesarios con nuestra primera hija), hasta que nos hicieron comprender còmo esa modalidad pudiera ser un instrumento de contenciòn que ayudara a Rosy a reconocer la figura del padre/madre como “alguien que piensa por mi, que se ocupa de mì. No estoy sola”. Los niños adoptados (como tambièn los naturales) necesitan lìmites para no perderse, para ser contenidos. Aunque a nosotros nos cueste tanto esfuerzo o màs que ser afectuosos.

MENTIRAS

Muchos niños “mutilados” como Rosy, sufren un cierto retraso en el contacto con la realidad. Manifiestan sìntomas que normalmente los niños/as expresan alrededor de los tres años: un sentido de omnipotencia que denota la necesidad de creer que la fantasìa es la realidad. Confunden la realidad con la imaginaciòn. Con paciencia habrà que conducirlos hacia la realidad, aunque a los padres nos resulte complicado distinguir entre este fenòmeno y la mentira o la astucia para salirse con la suya una vez màs.

TERREMOTO EMIGRACION

A las muchas dificultades que encuentran nuestros hijos al cambiar personas de referencia cuando son adoptados, hay que añadir las dificultades de cambiar de cultura.

Sinceramente no creo haber dado bastante importancia a este aspecto al pensar en la adopciòn internacional (con todo el “halo de bondad” que arrastra). El problema es màs grave cuanto màs alta es la edad de los niños/as. Rosy ha vivido casi siete años de su vida “entrenàndose” para sobrevivir en una sociedad/cultura que de pronto desaparece. Y todas aquellas costumbres, reglas, habilidades... a menudo chocan con las de la nueva cultura (comer con las manos, caminar descalza, pegar para castigar, los roles en la familia, la lengua....). De pronto se le pide aprender nuevas reglas, costumbres, habilidades,...y de prisa. Imaginemos lo que todo esto puede significar para la seguridad primaria de un niño/a: nada de lo que servìa para sobrevivir sirve ya. Al contrario.

Desde que Rosy llegó està intentando comprender lo que significa en el nuevo contexto occidental “ser una niña, de 8 años, hermana, hija, nieta, estudiante, de cierta clase social,...”, lo que se espera de ella. Un esfuerzo titànico!

He descubierto en este proceso que hay muchos psicòlogos que no estàn de acuerdo con las adopciones internacionales, con gran escàndalo por parte de muchos. Tengo que reconocer que yo tambièn he reconsiderado mi opiniòn al respecto.

Ademàs hemos descubierto otra cosa: Rosy ha traìdo una fuerte dosis de diversidad a nuestra familia. Una diversidad cultural y relacional. En mi superficialidad y presunciòn preadoptiva creìa que nosotros no ìbamos a tener particulares dificultades en la adopciòn de Rosy. Nosotros, “una pareja sòlida, culta, socialmente comprometida y politicamente correcta” ciertamente habrìamos superado todo sin dificultad. Y justamente ahì hemos encontrado una de las dificultades. No contàbamos con nuestra rigidez desde el punto de vista ideològico, ètico e intelectual. La pobre Rosy ha caìdo en una familia con grandes expectativas sobre ella, que ejerce una presiòn y un control altìsimos. Probablemente familias màs sencillas y flexibles son màs capaces de adoptar a una persona “distinta”. Imagino que este aspecto no es algo fàcil de evaluar en las entrevistas preadoptivas, pero creemos que hay que tomarlo seriamente en cuenta. Para nosotros ha significado un buen palo de humildad y para Rosy una dificultad màs. El psicòlogo de Rosy nos dice que ella siente una gran rabia dentro, contra la vida, contra el mundo. En nuestra familia “no està permitido” pegar, gritar, amenazar... expresar la rabia de ese modo. Por lo que ella se busca otros canales para sacarla: provocarnos hasta que a alguien (a menudo Irene o la madre) le salten los nervios, griten y se enfaden... Pero es tan agotador hacer de “canal” para su rabia.... A veces siento que me quiero rendir.

LA EDAD: ADOPTAR NIÑOS MAYORES

A menudo nos hemos preguntado si hubiera sido màs fàcil adoptar un niño pequeño. La respuesta probablemente sea sì, pero no sòlo eso. Durante la terapia he descubierto que yo (o nosotros) no tendrìamos que haber recibido la “idoneidad” para adoptar, y menos aun para adoptar niños/as mayores. Yo, ahora, estoy de acuerdo. No todos estamos capacitados para adoptar (existe una gran ingenuidad al respecto: se piensa que basta el amor) y la edad es una dificultad añadida. De hecho todos los padres intentamos adoptar niños pequeños, luego la agencia de turno te propone elevar la edad (“porque nadie quiere adoptar niños mayores”). Tù aceptas porque te sentirìas fatal si te negaras, aunque tienes miedo. Pero yo digo que, conociendo las estadìsticas (el 15% de los niños son restituìdos!!!! doble trauma!) no se tiene que proponer la adopciòn de niños mayores a qualquier pareja. La responsabilidad es enorme, respecto al sufrimiento de los niños como al de los padres. La pareja necesitarìa ser preparada y acompañada posteriormente muy bien, y no se suele hacer.

LA HISTORIA: PUNTO Y SEGUIDO

Bueno, hasta aquì algunas reflexiones que hemos hecho en nuestro camino, por si le sirven a alguien. Hace pocos dìas hemos recibido la confirmaciòn de la adopciòn. Ha sido un momento emocionante. Hoy estamos felices, pero ha habido momentos en los cuales no sabìamos si nos habrìamos quebrado bajo el peso del dolor. Han sido dos años intensos y difìciles. Muchos nos dicen que èsta ha sido la ocasiòn de nuestra vida. El desierto que hemos atravesado para poder alcanzar la Tierra Prometida. Aún nos queda camino por delante, pero seguramente hemos crecido y aprendido muchìsimo. De momento, como los peregrinos de Santiago, lanzamos el bastòn al aire porque a lo lejos ya hemos visto el campanario. Aunque aún nos queden dìas de camino, tormentas y cansancio. Y si hemos llegado hasta aquì, es tambièn gracias a tantos amigos y familiares que nos han escuchado, sostenido y empujado. No dejèis de hacerlo, por favor.

Hemos pasado unos dias muy dificiles. Rosy hace tiempo que nos quita cosas, las esconde, las regala, las rompe... como para "castigarnos" (en clase no lo hace), se mete en líos con mentiras, etc. En medio de esta tensión ha ido donde una familia amiga y le ha pedido si la pueden adoptar. Imaginaos lo que he llorado yo ayer cuando lo he sabido. Todo parece indicar que no es feliz. Que quiere que la queramos y que, o no es suficiente, o no le llega nuestro amor. Reconozco mi dificultad de amar a quien me da patadas constantemente. La escalation no ayuda y ella (segun el psicólogo) vive lo que en lenguaje tecnico se llama "la identificaciòn con el agresor": lo que ha sufrido lo hace ella, creyendo inocentemente que funciona para atraer el amor, en vez de para hacerlo escapar. Bueno, el caso es que despuès de tanto llanto, me decidì a escribirle una carta que expresara lo que no consigo expresar de otro modo, y ella pide a gritos. Le dejè la carta cuando me fuì al pleno del ayuntamiento y la leyò con su papi. Llorò mucho de emociòn, estaba feliz, decìa cosas lindísimas, positivas, negativas,... me escribiò una carta con dibujitos tambièn lindísima dicendo que no quiere otra familia, y que quiere ponerse los vaqueros como su hermana (estaba castigada depuès de haberlos cortado dos veces). Esta mañana los llevaba puestos y toda feliz me ha abrazado diciendo que mi carta es su regalo preferido y que la ha metido en su caja de los tesoros. Deseo tanto que podamos empezar de nuevo, como si nos encontraramos por primera vez...

Ahì va la carta. Me ha costado mucho, y sòlo despues de 4 años y de tanta terapia he podido escribirla. Hace sólo un año no habrìa sido capaz.

Querida pequeña Rosy:


Tu eres mi pequeña, mi florecita, mi chocolatina preferida. A donde pofrìa ir yo sin tì? Què serìa de nuestra vida sin tu sonrisa? Come podrìa vivir yo si tu te fueras? Me morirìa de tristeza yo...

Sè que no soy la mamà que tu habìas soñado. Talvez tu soñaras una madre afectuosa y dulce, que te mimase y acariciase a menudo. Y en cambio te ha tocado una mamà que es un poco oso, que le cuesta tanto ser tierna. Sè que probablemente soñabas con una mamá que no se enfadase por tus travesuras, y en cambio yo me enfado por las cosas pequeñas y grandes, soy rígida y a menudo antipática.

Querida Rosy: tu dices que te da pena no parecerte a ninguno de tus padres. Y yo te digo que tu y yo nos parecemos mucho màs que Irene y yo. Yo tambièn soñaba una hija que me quisiera, que no me hiciera enfadar, de quien poderme fiar y sentir orgullosa. Ambas somos testarudas y queremos salirnos con la nuestra.

Ves? El buen Dios nos ha puesto en el mismo camino, juntas, aunque no nos resulta fàcil convivir. Y a ambas se nos ha dado la tarea de ayudar a la otra a ser feliz. Tu tienes que ayudarme a mi a aprender a amarte y a fiarme de ti. Yo tengo que ayudarte a no tener miedo y a sentirte amada.

Porque aunque a veces te cueste creerlo, nosotros te amamos muchisimo, y no permitiremos que nadie te haga daño. Pequeño pollito de chocolate, que ha llegado a nuestra vida para traernos el sol (y algunas tormentas). Gracias por existir y por ser nuestra hija. Rezo y espero tanto que un dìa seas feliz junto a nosotros. Yo lo intentarè con todas mis fuerzas. Y tu?

Tu mami mer

LAS LUCES (que no todo son sombras):
CUENTO DE UNA FLORECITA LLAMADA ROSY

Erase una vez un paìs especial, donde en invierno no hacìa demasiado frìo y en verano no hacìa demasiado calor. Era un bonito dìa de primavera cuando, al calor del sol, naciò una preciosa florecita. Por desgracia el cielo se cubriò de nubarrones y empezò a llover muchìsimo. Tanto lloviò, que el rìo se saliò de su cauce, y con furia se llevò a la flor que habìa ayudado a nacer a la pequeña florecita. Era pequeña y muy linda, y despuès del temporal se sintiò muy sola. A pesar de que el sol se esforzase en calentarla y el viento intentase acunarla, la florecita temblaba de frìo y de miedo. El viento, volando por doquier, en seguida se diò cuenta de lo que ocurrìa, y decidiò informar al topo jardinero, que es el que se encarga de preparar un lugar adecuado a las florecitas solares, que normalmente tienen miedo o estàn tristes. La pequeña flor fue acompañada con todo cuidado al gran jardìn y le fue regalado un bonito nombre: ROSY. En el gran jardìn Rosy conociò a muchos amigos que estaban cerca de ella. Ya no se sentìa tan sola. Aprendiò a jugar, a reir, a bailar... y sobre todo empezò a esperar la llegada de mamà y papà. El topo jardinero, de hecho, habìa avisado a la golondrina Domitila, una golondrina muy especial, que viajaba por muchos jardines buscando papàs y mamàs para las flores solas. Mientras tanto, en un paìs lejano, donde en invierno hace mucho frìo y en verano mucho calor, vivìan Merche y Guido, una pareja de flores que se querìan mucho, junto a una florecita llamada Irene, y eran felices. Su jardìn era pequeño pero bonito. El perfume de su amor llenaba el aire. Guido y Merche habìan preparado tambièn en sus corazones un sitio especial esperando que pronto pudiera nacer otra preciosa florecita. Espera que te espera, el tiempo pasaba pero la florecita no nacìa. Merche y Guido decidieron entonces hablar con la gran Encina, que es muy sabia. Despuès de haberles escuchado les dijo que no se preocuparan; si habìan preparado bien el lugar en sus corazones, antes o despuès, la flor nacerìa. Una frìa tarde de invierno la golondrina Domitila recibiò la comunicaciòn de la gran Encina y en picada se precipitò al jardìn de Guido y Merche a llevar la buena noticia: la florecita Rosy habìa nacido ya, pero vivìa en un jardìn lejano y llevaba tiempo esperàndoles. Y asì fue como en lo que canta un gallo mamà Merche, papà Guido y la hermanita Irene se echaron a volar, ansiosos de encontrar y conocer finalmente a su pequeña flor.

Llegaron al gran jardìn muy nerviosos. Rosy les estaba esperando de la mano del topo jardinero, y echò a correr hacia ellos. Sus corazones les saltaban en el pecho y todos se abrazaron emocionados. La pequeña nueva familia volviò al pequeño jardìn, donde muchos amigos habìan preparado una gran fiesta que continúa todavìa hoy. Porque mamà Merche, papà Guido, Irene y la pequeña Rosy han aprendido que cuando estàn juntos y se quieren es siempre FIESTA!!!

jueves, abril 17, 2008

Adopcion. Algunos puntos para reflexionar



Está siendo muy prolífica esta semana la lista de mensajes de china@adopint.org en lo que se refiere a artículos que se envían ,o ¿es que esta semana estoy más receptivo?, pero el caso es que hoy he leído unas reflexiones que pareciendo a primera vista tópicas, he de reconocer que me han hecho pensar sobre la relación con mis hijos.

Son unas reflexiones escritas desde la perspectiva del hijo adoptado, buscando que el lector se ponga en la piel del protagonista, cosa que aún siendo deber con nuestros hijos, no siempre son tareas que habitualmente, por más que nos pese, realizamos.

Nos habla de como el abandono sufrido es mala tierra para que crezca la autoestima, que son las raíces para poder nuestros hijos dar y recibir amor, y de como nosotros, los jardineros de sus vidas, debemos ayudarles a crecer , como siempre intentamos transmitir en los diferentes artículos que publicamos en este blog.

A veces resulta tan difícil verdad ¿saber el papel que tenemos jugar los padres adoptivos?; pensamos que ya nos gustaría tener todas las respuestas, pero vamos aprendiendo que ésto es imposible y que sólo el día a día es el que te va trazando el camino que toda la familia creamos y recorremos juntos.

Hay momentos en que me asalta la sensación de que el papel del padre adoptivo es más difícil que el de un padre biológico, y en otros casos creo que no tiene que haber diferencia entre un hijo biológico y un hijo adoptado, y que es precisamente el reconocer esta diferencia, lo que condiciona más de lo necesario su vida.... Ay, qué juntos están a veces los polos opuestos, creando en la contradicción el sentido de las cosas.

Hoy es un día de lluvia , y por lo que veo también de vacilaciones y de reflexión, y es por éso que os dejo con esta sarta de sentimientos que, unos más que otros, han sabido sacudir mis más profundas convicciones..... , que de hecho, ... ¿no es de éso de lo que se trata?

Bonitas entradas para reflexionar :


--------------------------- Inicio del artículo --------------------------------
1. Sufrí una profunda pérdida antes de ser adoptada. Tú no eresresponsable.

2. Necesito que me enseñen que tengo necesidades especiales derivadasde las pérdidas que conllevó mi adopción, de las que no tengo que avergonzarme.

3. Si no paso el duelo por esta pérdida, mi capacidad de recibir amorde otros se verá dañada.

4. Mi dolor no resuelto puede manifestarse en forma de ira hacia ti.

5. Necesito que me ayudes a pasar mi duelo. Enséñame cómo conectarcon mis sentimientos acerca de mi adopción y a validarlos.

6. El hecho de que no hable de mi familia biológica no significa queno piense en ella.

7. Quiero que tomes alguna iniciativa y me hables de mi familiabiológica.

8. Necesito saber la verdad acerca de mi concepción, nacimiento ehistoria familiar, no importa cuán dolorosos sean los detalles.

9. Tengo miedo que haber sido "entregada" por haber sido mala niña.Necesito que me ayudes a liberarme de mi tóxico sentimiento de culpa.

10. Tengo miedo a que me abandones.

11. Puedo parecer más "entera" de lo que me siento. Necesito que meayudes a descubrir partes de mí misma que mantengo ocultas para quepueda integrar todos los elementos de mi identidad.

12. Necesito tener un sentimiento de poder personal.

13. Por favor, no digas que me parezco o actúo como tú. Necesito quereconozcas y celebres nuestras diferencias.

14. Déjame ser yo misma. pero no dejes que corte mis lazos contigo.

15. Por favor, respeta mi privacidad en lo referente a mi adopción. Nocuentes cosas a otros sin mi consentimiento.

16. Los cumpleaños pueden resultarme difíciles.

17. No conocer mi historial médico completo puede ser inquietante enocasiones.

18. Tengo miedo a ser demasiado complicada para ti.

19. Cuando doy rienda suelta a mis miedos actuando de formas idiotas,por favor, quédate a mi lado y actúa con sabiduría.
20. Incluso si decido buscar a mi familia biológica, siempre querré que seáis mis padres.

martes, marzo 18, 2008

Adopcion. Quiero saber quién es mi "padre"


Adopción. Postadopcion. Adaptación. La Espera

Como viene la Semana Santa, siempre es bueno tener un poco de literatura, así que ahí va el segundo artículo para estas vacaciones.
Este artículo apareció el 17/03/2008 en el diario el país , y nos habla de cómo la ley de adopción internacional velando por los derechos de los niños, reclama que los hijos adoptados tienen total derecho a encontrar sus orígenes.

Esto a los padres adoptivos no nos resulta en absoluto excepcional, pero el artículo se pregunta si debería extenderse este derecho no sólo a los niños adoptados sino también a todos aquellos niños que han sido concebidos con el óvulo o el semen de otras personas que no sean sus padres.

Creo que no tiene absolutamente nada que ver la necesidad de encontrar los orígenes de un hijo adoptado, con que un niño concebido por inseminación artificial con el semen de un donante quiera conocer al donante, pero a los periodistas esto de mezclar nabos con peras, saben que en muchos casos es un éxito de audiencia asegurado.


Además, ya el título del artículo es bastante desacertado pues no distingue entre padre y padre biológico, y denota una falta de sensibilidad por parte del que lo ha escrito, y reconozco que me ha generado de antemano un rechazo a leerlo, pero después ha merecido la pena haber superado esta primera sensación.

Lo que si creo que es interesante de este artículo son las cifras que ofrece, ya que por ejemplo al año hay en España 13.000 niños concebidos por métodos digamos “no tradicionales”, y de ellos hay 1300 a partir de la ayuda de un donante.


Pero sobretodo, y ateniéndonos a lo que nos ocupa en este blog, lo que más me ha interesado es que alrededor de un 25% - 30% de los niños adoptados acuden en búsqueda de sus orígenes, y que sólo un 15% llega a conocer a sus padres biológicos.

Nos comenta que los niños tienen dos momentos clave en los que les aparece la necesidad de conocer sus orígenes; uno hacia los 8-9 años y otro hacia los 13-14, cada uno de ellos con sus manifestaciones y necesidades diferentes, pero ambos con un objetivo claro de reforzar su personalidad. Esto lo llama la búsqueda interna.

Finalmente, y a partir de los 18 años, hay un proceso que llama de búsqueda externa, donde una vez satisfecha esta curiosidad interna temprana, se lanza a la búsqueda y localización de los familiares biológicos.

Lo más interesante a destacar es la importancia que tenemos los padres en todo este proceso de descubrimiento de uno mismo que tiene que hacer todo hijo, y donde con amor y mucha edmpatía tenemos que aceptar esta necesidad de nuestros hijos adoptados de conocer a los padres biológicos, de saber cómo eran o cómo se encuentran, pues es natural en toda persona humana querer conocer su historia, aunque haya sido muy corta.

Tenemos que hacer comprender a nuestros hijos que estamos a su lado, abiertos y sin ningún tipo de acritud hacia sus progenitores, creando siempre un clima abierto de diálogo y de empatía hacia sus emociones y sentimientos, que le permita expresar sus miedos y sus necesidades, y conseguir así que sepa que siempre estaremos con él, para ayudarle a encontrar a sus padres biológicos cuando creamos que sea el momento.

No es fácil, pues tampoco tenemos que avasallarlo y hay que estar atento y saber leer entre líneas de sus comentarios, de sus actitudes en el día a día.

Además la experiencia me dice que a algunos padres les resulta más fácil aceptar los orígenes de sus hijos biológicos que a otros, y por tanto, muchos de nosotros necesitamos también ir madurando esta idea, y pedir ayuda a profesionales si creemos que la necesitamos, pues tenemos la responsabilidad de saber responder y estar preparados el día de mañana a estas necesidades tan peculiares que tendrán nuestros hijos.


No nos podemos permitir , sabiendo lo que puede pasar, que llegue el día de mañana y no sepamos responder a sus expectativas.

Otros artículos relacionados con el origen:

Adopcion. La Espera. Adaptacion. Postadopcion. Hablar acerca del origen
Adopción. Adolescencia. Adolescentes adoptados en busca de su origen
Adopción. Postadopción. La Espera. Texto sobre cuando y cómo decirles a nuestros hijos/as que son adoptados
Artículos en este blog sobre los orígenes

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Quiero saber quién es mi padre


La nueva ley de adopciones recoge el derecho del niño a indagar en su origen biológico - La búsqueda puede llegar a los donantes de semen


SUSANA PÉREZ DE PABLOS 17/03/2008

¿Tienen derecho todas las personas a conocer la identidad de sus padres biológicos, sean adoptados, criados en una institución, concebidos gracias a un donante de semen o de óvulos o incluso las personas nacidas gracias a un útero alquilado, una opción ilegal en España pero admitida en algunos estados norteamericanos? La clave de esta respuesta está en el hijo. Frente a las antiguas leyes que protegían ante todo la voluntad de los padres, por las herencias o la presión social, las legislaciones modernas anteponen por encima de todo el derecho del niño a conocer a su padre o a su madre, haya sido adoptado, concebido gracias al semen de un donante y sea cual sea el país de origen de sus padres. En España, la Ley de Adopción Internacional ha concedido este derecho a todos los adoptados una vez que cumplan 18 años, lo que, según los juristas, abre la posibilidad de que las demás personas que no conocen sus orígenes puedan solicitarlo a un juez o incluso de que se plantee en el futuro un cambio de la legislación para eliminar, por ejemplo, el anonimato en las donaciones de semen o de óvulos.

Sólo la mitad de los que quieren saber sus orígenes llega a algún contacto

La búsqueda se debe hacer con la ayuda de un mediador profesional


En España, la donación de semen y de óvulos es secreta y todos los datos del donante los guarda el centro de reproducción asistida. Pero ya no lo es en países como el Reino Unido o Suecia y en algunos estados norteamericanos. Aparte de constituir un derecho de la persona el saber quiénes son sus padres, otra cuestión que inclina la balanza hacia la transparencia son los avances científicos. La investigación con células madre permite, por ejemplo, concebir hijos para usar la sangre del cordón umbilical para salvar a un hermano y sus avances harían posible avisar a un familiar de una enfermedad genética tratable antes de que se desarrolle en él o en sus hijos. Se abre así un mundo nuevo en la medicina en el que el conocimiento de los orígenes biológicos puede ser clave para salvar vidas. Además, ¿no deber ser también una opción individual reconstruir la vida que se tiene si así se desea? Muchas personas necesitan conocer más de su pasado cuando llegan a un momento clave de su vida. El derecho a poder hacerlo es indiscutible para muchos expertos, pero esta búsqueda supone tomar un camino que conduce a un destino plagado de incertidumbres y, en muchos casos, de problemas.


Una vez localizados los padres biológicos, ¿qué pasa si éstos no están dispuestos a ser encontrados? ¿No tienen derecho a que se proteja su anonimato?

Los acuerdos internacionales son claros y la legislación española ha ido adaptándose a ellos. España ratificó en 1990 la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, que establece el "derecho, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos". Este principio es el que se ha aplicado en la Ley de Adopción Internacional, aprobada el pasado 28 de diciembre. "Tendrán derecho a conocer los datos que sobre sus orígenes obren en poder de las Entidades Públicas españolas, sin perjuicio de las limitaciones que pudieran derivarse de la legislación de los países de que provengan los menores", reza la norma.


Aunque -como recuerda Pilar Blanco-Morales, directora general de Registros y Notariados del Ministerio de Justicia, que ha coordinado el proceso de elaboración de esta ley- este derecho ya estaba reconocido para los adoptados dentro de España en el Código Civil y en el derecho propio de algunas comunidades autónomas. "Esta ley complementa algo que ya existía, es muy respetuosa con los procesos que se deben seguir y recoge todos los estándares de protección del menor", explica la jurista.


Pero el reconocimiento de este derecho de los adoptados puede ser sólo el principio para su generalización a toda persona que quiera conocer sus orígenes, como defiende Naciones Unidas. Algunos juristas ven probable que pueda ampliarse ese derecho en España, algo que buena parte de los psicólogos ven razonable siempre que se haga a iniciativa del interesado y con la ayuda de un mediador profesional, pero que los especialistas en reproducción asistida consideran problemático. Éstos advierten de las dificultades que provocaría el eliminar el anonimato de las donaciones de semen y óvulos.


Uno de los principales expertos en derecho de familia, Luis Zarraluqui, recuerda que "el principio universal que ha de regir esta actuación es el interés del menor". Y recuerda el derecho de éste a saber su origen, por ejemplo, a conocer "que es adoptado y que sus padres no lo son biológicamente". Zarraluqui añade que no hay que olvidar que a menudo la identidad de los padres biológicos es desconocida.


Pilar Blanco-Morales, catedrática de Derecho Internacional Privado, lo ve así: "La medicina del futuro no va a ser de los medicamentos sino de la biología, de la genética. Cuestiones como la investigación con células madre o la conservación de los cordones umbilicales harán cambiar todo. Aunque la ley garantiza el anonimato de los donantes, no descarto que llegue el momento en el que alguien lo reclame en los tribunales o en el que la legislación española cambie de principio".


La Ley de Reproducción Asistida, de 2006, sólo permite "excepcionalmente" revelar la identidad de los donantes si hay "peligro cierto para la vida o la salud del hijo". "En algunos países nórdicos permitieron que se conociera su identidad y se quedaron sin ellos, es muy negativo para la reproducción asistida", advierte el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad y jefe del servicio de Medicina de la Reproducción del Instituto Universitario Dexeus, Buenaventura Coroleu. "Si España se plantea cambiar esto, tendría primero que discutirlo un grupo multidisciplinar para analizar los beneficios y perjuicios desde el punto de vista psicológico, médico o ético", añade.


Tiene una opinión en el mismo sentido el codirector del Instituto Valenciano de Infertilidad, Juan Antonio García Velasco: "Ya analizamos el impacto que esto podría tener en el sur de Europa y vimos que era brutal. Yo creo que es difícil que aquí se abra la legislación, sea bueno o no para el niño, porque vemos todos los días cómo muchas parejas no le dicen ni a su hijo ni a sus familiares cercanos que el niño ha sido concebido gracias a un donante de semen o de óvulos. La presión social es tremenda".


En España nacen alrededor de 15.000 personas gracias a las técnicas de reproducción asistida y se producen unas 1.300 gestaciones por inseminación artificial de un donante. Pero estos datos son aproximados, al no existir registro de donantes ni de centros.


En el caso de las personas adoptadas, la búsqueda de sus orígenes tiene muchas veces el plus del sentimiento de abandono e incluso el del maltrato. Esto hace que puedan tener más inquietud por encontrar a los padres biológicos. En España se adoptan cada año cerca de 4.500 niños de países extranjeros y 800 españoles.


El catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla, Jesús Palacios, especialista en adopción y acogimiento, dice que "todo lo que afecta a la identidad de las personas forma parte de su derecho y esa información debe darse en el momento y en la forma adecuada, sin hacer daño a la persona y ofreciéndole ayuda".


Palacios explica que lo crucial es la mediación. Si hay una colisión de intereses, el mediador debe ocuparse. "Lo ideal es que la gente no se lance a la aventura, porque la otra persona puede no querer ser encontrada. También es común que decidan buscar sus orígenes cuando les pasa algo importante en su vida, como cuando tienen un hijo o se les detecta una enfermedad".


Palacios explica que se dan dos tipos de búsquedas, una interna y otra externa.

La interna empieza a los 8 o 9 años, edad a la que se plantean por qué le adoptaron, si se acordarán de él o por qué no buscaron trabajo para poder mantenerle. Este especialista insiste en que la calidad de la comunicación con el hijo sobre este tema es crucial. "Es bueno que el niño sepa que la adopción es algo de lo que se puede hablar y preguntar en su casa, con independencia de la cantidad de información que se tenga o se le pueda dar en cada momento". A los 13 o 14 años repunta la curiosidad. A estas edades se plantean, por ejemplo, la hipótesis de qué hubiera pasado, cómo habría sido su vida si hubiera crecido con sus padres biológicos. Pero Palacios dice que, según su experiencia, la mayor parte de los adolescentes "se tranquilizan cuando se les asegura que se les va a ayudar y entonces la mayoría lo posponen".


La segunda búsqueda es la externa, la decisión de intentar localizarlos y conocerlos. En países como Estados Unidos hay empresas que se dedican a estas búsquedas, muchas de las cuales se anuncian en Internet, pero en España no ha surgido este tipo de negocio porque el sistema de adopciones es público.


Las personas adoptadas pueden pedir ayuda en los servicios de postadopción de las comunidades, que cuentan con equipos multidisciplinares de trabajadores sociales, psicólogos y asesores jurídicos. De los adoptados que atienden en estos servicios, sólo alrededor del 25% o el 30% acuden para buscar sus orígenes y de ellos el porcentaje que acaba poniéndose en contacto con ellos raramente supera el 15%.


"La mayoría de los que buscan sus orígenes en la actualidad han sido adoptadas en España, los que proceden del extranjero son aún pequeños. Pero sabemos, por la experiencia de otros países, como Suecia, que aumentarán estas búsquedas", explica el psicólogo y coordinador del Servicio de Postadopción de Andalucía oriental, Daniel Soto. Su programa de búsqueda de orígenes lleva cuatro años durante los cuales han atendido unos 110 casos. En Andalucía hay 8.000 familias adoptivas.


"Lo que quiere la mayoría es conocer su historia. En un primer paso se busca información, lo que no implica que ambas partes se identifiquen", explica Soto. Es un contacto mediado y se quedan en él la mitad de las personas que inician esta búsqueda. "Al segundo paso llegan alrededor del 15% de los que acuden al programa. La mayoría tiene entre 18 y 30 años y más que a su madre o padre biológico buscan hermanos de los que a menudo tienen algún recuerdo". Daniel Soto dice que para el adoptado es menos complejo buscar hermanos porque los consideran salvaguardados de cualquier tipo de responsabilidad de lo que pasó.

lunes, febrero 25, 2008

Adopción. Adaptación. La Espera. Vinculo y adquisicion del lenguaje



Adopcion. Adaptacion. La Espera.



Este artículo lo hemos extraído del número 15 de la revista Nihao que publica AFAC (http://www.afac.info/) y donde poidéis echar un viostazo a todas las revistas que ha ido publicando.



Me ha gustado particularmente, porque además de recordarnos lo que en muchos artículos hemos repetido creo que hasta la saciedad, esta vez lo explica de una forma muy clara y objetiva.



Nos habla de la importancia que tiene en los padres adoptivos conocer la situación de un hijo adoptado. Nos explica que nuestro hijo, a diferencia de un hijo biológico, tiene una historia, mejor o peor, pero una historia que le ha proporcionado unas experiencias que lo han hecho tal y como es ahora, cuando lo adoptamos.



Nos explica como el hecho de haberse desvinculado de muy pequeñito de su madre biológica , con quien ha estado en contacto durante los últimos meses de gestación o los primeros meses de vida, el hecho de haber sido internado en un orfanato, donde los referentes adultos y su relación son en muchos casos variables y poco constantes, y donde la particularidad de cada niño queda inevitablemente diluida, pueden afectar en el desarrollo futuro de nuestros hijos.



Nos habla de los tipos de vinculos que han podido elaborar nuestros hijos en función de sus experiencias previas, del tipo de cuidados que reviven en los orfanatos según si son de un país u otro, y de la importancia de las familias de acogida.Precisamente este es un aspecto que muchas parejas han tenido en cuenta a la hora de escoger un pais u otro a la hora de adoptar.



En definitiva , un buen recordatorio de la importancia que puede tener en muchos casos esa "mochila" que llevan nuestros hijos cuando los adoptamos,. y que es imprescindible no olvidarla y tenerla en cuenta siempre en cuenta cuando les ayudamos a crecer y hacerse unas personas seguras de si mismas.



Otros artículos relacionados :



Adopcion.La espera. Una bonita historia


Adopcion. Perdidas en la adopcion


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Adopcion. Adaptación. Postadopcion. 9ª y última entrega de RAD (Reactive Attachment Disorder) - Problemas con el vínculo


Adopción. Adaptación. Claves de éxito en la adopción


Artículos sobre adaptacion



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Adopción, vínculo y adquisición del lenguaje



En estos últimos años hemos visto como en nuestro país ha habido un aumento muy importante de familias que han adoptado un niño, sobretodo por la vía internacional, procedentes de países en situaciones sociales y económicas precarias.



Los profesionales que trabajamos en el mundo de la adopción hemos empezado a conocer muchos de estos niños poco después de su llegada, a través del seguimiento oficial que los países de origen piden, o de las consultas que espontáneamente nos han hecho muchos padres. Presento esta comunicación partiendo de la experiencia llevada a cabo en la ICIF Fundació Vidal i Barraquer, en la que nos encargamos de la preparación, valoración de los padres y de los seguimientos, y en el servicio de postadopción privado de la misma institución.



Observamos que bastantes niños, pasado un tiempo desde su llegada, presentan retrasos y trastornos en la adquisición del lenguaje. Alrededor de los tres años dicen palabras sueltas o estructuran frases sencillas, por debajo de lo que corresponde a su edad, presentan también problemas de vocalización, confusa y poco diferenciada. Estas dificultades van en general asociadas a una problemática de maduración y de desarrollo global. Así, muchos niños tienen importantes retrasos en el desarrollo psicomotriz y en las funciones mentales y del pensamiento, así como trastornos del desarrollo emocional como falsas autonomías, independización precoz, trastornos de diferenciación, inquietud y tendencia a la impulsividad. Dificultades que a veces persisten por más tiempo del que los padres, los educadores y profesionales esperan.



¿Por qué se da ese cuadro?


Influyen diferentes factores, a parte del propio temperamento del niño; son determinantes en primer lugar la vida previa antes de su adopción y en segundo lugar el impacto del cambio cultural que presenta la misma adopción.



Pasaré a desarrollarlo.



Las pérdidas



Primeramente ha perdido a sus progenitores. Hoy en día es conocida la importancia que tiene el período de embarazo y las experiencias sensoriales del feto en el claustro materno, que a conformando su psiquismo fetal, y a partir de las que inicia la relación con la madre al nacer. El bebé conoce y reconoce el mundo a través de su sensorialidad, el niño en adopción pierde el primer referente que le orienta y le hace sentir seguro.



Al perder la madre biológica se encuentra con un mundo nuevo que le aporta experiencias afectivas y sensoriales diferentes y que le hacen sentir perdido y desorientado, con lo que experimenta ansiedades primerizas muy importantes, catastróficas, que pueden parar su desarrollo emocional. Su evolución dependerá de cómo las figuras sustitutas que le atiendan puedan contener y dar respuestas suficientemente adecuadas a estas ansiedades, bien en el orfanato o en una


familia de acogida.



Más adelante, en el momento de la adopción, el niño también sufre las pérdidas de sus referentes, como explicaré más adelante. La vida previa del niño: pérdidas


y carencias.



El niño ha iniciado su camino en la vida mucho antes del momento en que llega a la familia que lo adopta, lleva detrás de si una historia llena de vivencias, desde su nacimiento hasta la adopción, ha tenido experiencias previas que forman parte


de él mismo y de su incipiente identidad. Lleva una historia de vínculos y un psiquismo más o menos estructurado según su edad y cualidad de las experiencias.



Esto significa que ha incorporado modelos de relación y de trato, que en el momento de la adopción trasladará a su entorno, porque es la única forma que conoce de relacionarse con el mundo. Desconoce sus padres adoptivos, pero tiene vivencias, afectos y expectativas del trato que puede esperar del mundo y de los adultos, en función de lo que ha vivido, de la calidad y cantidad de experiencias de relación de su vida anterior a la adopción.



La experiencia vital previa del menor viene marcada por dos realidades que le ha tocado vivir: en primer lugar las pérdidas, de los progenitores y de lo que ha vivido antes de ser adoptado.



Y en segundo lugar las carencias, que serán más o menos importantes según haya sido institucionalizado y según sean las características del funcionamiento del centro.



Las carencias



En segundo lugar, el niño en adopción, ha vivido carencias físicas y afectivas más o menos importantes según cuales hayan sido las condiciones de su vida previa.



EL ORFANATO: nuestra experiencia es que la gran mayoría de niños adoptados han vivido en un orfanato. Sabemos que éste puede tener características muy diferentes que condicionen su calidad.



El estilo de orfanato dependerá del país donde esté ubicado, ya que la cultura y forma de vida de una sociedad, implica una forma de entender y atender las necesidades de los niños y por tanto también influye en la manera de tutelar y proteger a sus niños en situación de abandono. Así, países más tropicales, como India, África, o América del Sur y Central tienen una cultura en la que se contempla el contacto físico, el canto y el juego al aire libre, también condicionado por el clima, evidentemente. A la vez en países más fríos como los del Este de Europa, además de la precariedad, hemos visto a veces que el trato con los niños puede ser más distante y a veces se parte de un modelo de trato más médico, donde existe más cuidado por la higiene que por el contacto relacional, y que conlleva a menudo que los bebés estén aislados en su cuna, limpios y a lo mejor alimentados, pero sin posibilidad de establecer relaciones mínimamente continuadas con una misma cuidadora.



También el clima más frío hace que los niños a menudo no hayan salido nunca del orfanato (una niña al salir a la calle por primera vez cogía el aire con las manos y tiraba la cabeza hacia delante, como si no lo hubiera hecho nunca, probando una cosa nueva, explicaban sus padres). Ciertamente, eso sí, no se puede generalizar, y dentro de un país hay muchas realidades diferentes.



Los orfanatos pueden ser más grandes o más pequeños. Su tamaño condiciona mucho la calidad de la relación que el niño puede tener con las cuidadoras, ya que éstas pueden atender más o menos personalmente las necesidades individuales de los infantes. El personal que tiene cuidado de estos niños hace lo que puede dentro de sus circunstancias y con los medios de que dispone es difícil atender todas las necesidades.



Igualmente importante es la precariedad de los medios, hay poco personal adulto, la alimentación es deficitaria, en algunos sitios los niños comen una vez al día o se les da biberones de agua azucarada para engañar el hambre, los cuidados médicos son insuficientes según nuestras costumbres, y también la ropa y los juguetes.



Muchas veces el orfanato tiene espacios poco diferenciados que son comunes a todos los niños. Las habitaciones generalmente son grandes y compartidas por muchos niños de igual o diferente edad, duermen en camas dispuestas en fila y a veces la comparten con un compañero. El menor no tiene intimidad, nada es suyo y todo se comparte.



Vivir en un orfanato representa siempre una experiencia de privación que conlleva carencias, afectivas con seguridad, y a veces también físicas. Incluso el mejor orfanato de nuestro propio país, debe organizar la vida alrededor de las necesidades grupales y cuanto más grande es, menos podrá contemplar las


individuales.



Carencias psíquicas



Sabemos que todo menor necesita de unas figuras paternas adultas afectivas y estables que le den seguridad para poder así establecer las bases de su desarrollo psíquico y de las funciones mentales básicas, y que le permitan explorar el mundo que le rodea.



Así es como el bebé puede aprender desde el nacimiento y poner en marcha las funciones psíquicas de las que es ya capaz justo al nacer (las competencias del bebé).



El niño desarrolla sus capacidades psicológicas gracias a la interacción con las personas de su entorno, los padres. La repetición de las experiencias sensoriales, motoras y afectivas, y su integración configurarán la organización de su mente.



Así la frecuencia y la cualidad de la interacción, de la relación con los padres o personas sustitutas y el niño, son de vital importancia para estimular su adecuado desarrollo. Mediante su contención, sostenimiento, diferenciación y verbalización de las experiencias, el niño, irá organizando la base de la capacidad de pensar, de la simbolización y del lenguaje.



La cualidad de la relación entre padres (o sustitutos) e hijo da como resultado un determinado tipo de vínculo afectivo. Así podemos distinguir tres modalidades básicas: psicología infantil



1. El apego seguro: en el que el niño tiene confianza hacia sus padres, que son afectuosos y sensibles a sus necesidades con constancia y regularidad. Eso le permite a éste explorar el mundo con seguridad y confianza y en el futuro establecer también relaciones confiadas con los demás.


2. El apego ansioso: el niño no tiene la confianza de encontrar siempre a sus padres o sustitutos y de ser ayudado por ellos. Éstos no se han mostrado constantes en sus atenciones y afectos, y el niño se muestra inseguro y ansioso frente a situaciones nuevas y al mundo en general. Eso afecta su forma de explorar la realidad, puede quedar inhibido, bloqueado y también afectar la futura forma de relacionarse, ya que no se fía de los demás.


3. El apego ansioso distante: el niño desconfía de los adultos que le rodean, no ve en ellos soporte para sus necesidades y se acostumbra a no contar con ellos para salir adelante. Eso provoca un funcionamiento distante y desconfiado hacia el mundo y los demás, de los que tampoco espera ninguna comprensión ni ayuda, la relación mutua está presidida por la suspicacia.



En general la experiencia de relación que ha tenido el niño en adopción se ha dado en primer lugar, por poco o mucho tiempo, en el seno de su familia biológica, y ésta a veces ha sido traumática. Después ha pasado por la institución, con cuidadores, con quien se ha relacionado frecuentemente de forma parcial y fragmentada. Lo más probable es que haya establecido el tipo de vínculo caracterizado por el apego ansioso, y en situaciones de niños mayores o alargadas en el tiempo, el de tipo ansioso desconfiado.



Las carencias emocionales, pues, son debidas a:



  1. Las muchas manos que le han atendido.

  2. No haber estado en la cabeza de nadie de forma suficientemente completa y contenedora.

  3. La uniformización e indiferenciación en el trato que no ha permitido atender suficientemente sus necesidades individuales.


Los efectos concretos de estas carencias en el desarrollo psíquico del infante pueden ser distintos:




  1. Retrasos importantes en el desarrollo psicomotor (poca tonicidad muscular lo que impide que se aguanten sentados o caminen, o que no se conozcan partes del cuerpo, que tengan una motricidad general poco desarrollada).

  2. Retrasos en la comunicación y el lenguaje. Nivel de comunicación e intercambio con el adulto bastante por debajo de lo normal, acompañado de pasividad y falta de interés hacia el otro.

  3. Sentimientos intensos de soledad que llevan a poder establecer conductas de autoconsuelo y de aislamiento, con movimientos rítmicos y estereotipados, que a menudo van remitiendo con el trato cálido y diferenciado de los padres.

  4. Adquisiciones precoces y falsas autonomías, por las que los niños adquieren precozmente hábitos que no les corresponden a su edad, en las comidas, dormir, control de esfínteres...

  5. Indiferenciación con el trato, da igual quien sea el otro, si te da alguna cosa o te cuida, "voy con quien sea". O bien trato distante y desconfiado: del adulto no puede esperar nada bueno, no espera consuelo, ha llorado y nadie le ha atendido, ha aprendido a que no vale la pena llorar.


No me extiendo ahora en las carencias físicas, por todos más conocidas, pero sólo quiero señalar que el sesenta por ciento de los niños, según los datos del hospital de St. Joan de Déu, llegan con una desnutrición importante, retrasos evolutivos,


dermatitis, alergias, trastornos endocrinos o enfermedades infecciosas. Sólo quiero destacar que el estado de salud físico de un menor incide directamente en su estado emocional y condiciona también su desarrollo físico y psíquico (vitalidad,


pasividad, depresión...) y por tanto las bases de su personalidad.



FAMÍLIAS DE ACOGIDA: algunos niños tienen la suerte de haber sido cuidados por una familia de acogida, eso aún es una medida poco frecuente y que se da en muy pocos países.



En general hemos observado que son niños que han recibido cariño y que han tenido la oportunidad de establecer vínculos afectivos más sólidos. Su desarrollo psíquico es más adecuado a su edad, ya que seguramente han podido establecer un vínculo del tipo de apego seguro, lo que también facilita que se puedan vincular con mayor seguridad a sus padres adoptivos.



Vinyet Mirabent Junyent


Psicóloga clínica.


Coordinadora del Equipo de Psicología Infantil y del Equipo de


Adopciones de la Fundación Vidal i Barraquer.


(Versión revisada de la comunicación presentada en la Jornada de


Atención Precoz en el mes de marzo de 2004)


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